NUEVA YORK, 23 de enero.- El tema del día en la NFL no es el regreso de Peyton Maning a un Super Bowl, ni tampoco la solidez del ataque terrestre de Seattle con la ayuda de Marshawn Lynch; ni siquiera el duelo entre el mejor ataque contra la mejor defensa.

Las fuertes nevadas y el gélido clima que ha atacado el noreste de Estados Unidos, es la principal preocupación de la liga y de los aficionados.

El juego que por primera vez se llevará a cabo en una sede con temperaturas extremas de frío en un estadio descubierto, corre el riesgo incluso de ser cambiado de fecha, como se anunció semanas atrás por la propia liga.

Ayer, meteorólogos calificaron el clima neoyorquino como “un frío del Ártico y que seguirá así por lo menos toda la semana.

“Nueva York se mantiene con un aire gélido, y posiblemente se quede así el resto del mes, aunque existen posibilidades de que la temperatura aumente a los cero grados centígrados”, explicó Sean Morris para CNN.

Las fotos del MetLife Stadium, sede del Super Bowl XLVIII que se jugará el 2 de febrero en East Rutherford, mostraban las butacas llenas de nieve en las tribunas y también el terreno de juego.

A pesar de todo, algunos especialistas dijeron estar emocionados con la posibilidad de que el Super Bowl se juegue en esas condiciones.

“Esto hace el juego más interesante, y la nieve combinada con la noche, es un fondo excelente para el futbol americano”, comentó el especialista de CBS Sports, Will Brinson.

El emparrillado, sin problemas

Tanto la liga como los ejecutivos del estadio decidieron aprovechar la tormenta del martes para poner a prueba las cuadrillas de limpieza y salieron avante.

El MetLife Stadium, casa de Gigantes y de Jets, probablemente hará las cosas más fáciles para la NFL en un aspecto: tiene una superficie de juego artificial, lo que significa que la liga no tendrá que transportar en camión césped cultivado, como en Super Bowls previos.

A evitar apagones

El director de la mayor compañía de suministro eléctrico de Nueva Jersey y otros funcionarios involucrados en planear el Super Bowl, aseguran que han tomado medidas para asegurar que no se repita el apagón que ocasionó una demora en el juego del año pasado en Nueva Orleans. “Hemos tomado las precauciones necesarias”, dijo un funcionario.