MANCHESTER, 23 de enero.- En una dramática definición por penales, Sunderland derrotó el miércoles 2-1 al alicaído Manchester United y se clasificó a la final de la Copa de la Liga Inglesa.

Sunderland, el modesto equipo dirigido por el técnico uruguayo Gustavo Poyet, enfrentará al Manchester City por el título del certamen.

Un gol del mexicano Javier Hernández cuando se jugaban los descuentos del tiempo le dio al United el triunfo 2-1 en el duelo de vuelta y establecer un 3-3 en el marcador global.

Pero el portero de Sunderland Vito Mannone tapó el remate de Rafael da Silva para catapultar a los visitantes a la segunda final de su historia.

Abajo 2-1 tras el duelo de ida de la semifinal, el United forzó 30 minutos adicionales cuando su zaguero anotó de cabeza a los 37 minutos.

Un fallo garrafal del español David de Gea, portero del United, facilitó que Phil Bardsley anotara para Sunderland a dos minutos del final. Pero el "Chicharito" Hernández replicó casi de inmediato y obligó la definición por penales con su gol.

En una tanda de penales cargada de desaciertos, Danny Welbeck y Phil Jones despidieron por encima del horizontal sus remates para el United y Mannone tapó el disparo de Adnan Januzaj. El portero visitante se arrojó a su derecha para rechazar el remate de Rafael, poniendo a Sunderland en su primera final de importancia en 22 años.

"Sencillamente increíble", afirmó Mannone.

Sunderland, que lucha por mantener la permanencia en la Liga Premier, ha vencido dos veces el City esta temporada, pero eso fue en noviembre. El City no ha perdido en los 18 partidos que ha disputado desde entonces y será amplio favorito.

Será una final entre técnicos sudamericanos, ya que el City tiene al chileno Manuel Pellegrini como su timonel.

"Tendremos que hacer un partido casi que perfecto para ganar", dijo Poyet. "Espero que no desentonemos y que nos metan cuatro o cinco goles".

El United, en tanto, no termina de tocar fondo.

"No hemos jugado bien", dijo el técnico David Moyes, a quien la Liga de Campeones le queda como tabla de salvación en una turbulenta primera temporada al mando en Old Trafford tras el retiro de Alex Ferguson.

Fue inusual que un partido por esta Copa, un escalón por debajo del prestigio de la Copa de la FA, tuviese tan trascendencia para el club más importante de Inglaterra y su asediado técnico, que reconoció que este ha sido su peor fiasco hasta ahora.

La derrota el domingo ante Chelsea prácticamente sepultó las esperanzas del United de revalidar el título en la Premier y habían sido eliminados previamente en la Copa FA.

Europa es lo único que los queda para levantar algún trofeo esta temporada, pero eso se antoja complicado a decir del pálido nivel del equipo aún si le ha tocado un rival accesible en los octavos de final, el Olympiakos griego.

Moyes hace lo que puede con poco.

El miércoles, tras adelantarse en el marcador, el United optó por especular con la mínima ventaja y cedió la iniciativa a Sunderland.

Sin los lesionados delanteros Wayne Rooney y Robin van Persie, además del suspendido defensor Nemanja Vidic, la pasividad del United fue evidente.

Alentados por 9.000 de sus hinchas que fueron a Manchester, los visitantes lograron el gol cuando De Gea dejó que se le escapara entre las manos un remate de Bardsley, un ex jugador del United.

Hernández aprovechó un centro de Adnan Januzaj y marcó su gol con un remate que pegó primero en el travesaño antes de traspasar la raya. Pero fue una alegría que duró poco.

cmb