CIUDAD DE MÉXICO, 22 de enero.- El comisionado Roger Goodell no está preocupado ante los pronósticos del clima de temperaturas bajo cero y altas probabilidades de lluvia y nieve como el panorama que se avecina para el domingo 2 de febrero en Nueva York, donde se realizará el Super Bowl XLVIII entre los Halcones Marinos y los Broncos en el nuevo estadio MetLife.

Goodell concedió una entrevista al periódico neoyorquino Daily News en la que destacó las bondades de la ciudad cosmopolita como el principal mercado de Estados Unidos, más allá de que el juego se realice en condiciones muy incómodas de clima.

“Creo que los aficionados reconocen que el futbol americano es jugado en espacios abiertos, y esa es parte de la experiencia. Claro que no estoy diciendo que no haya aficionados que prefieran estadios cubiertos o sedes soleadas, pero eso no es todo sobre lo que trata el juego”, dijo Goodell. “Nosotros estamos emocionados con el hecho de que el partido sea en la intemperie. Tomamos la decisión de esta sede (Nueva York) sabiendo que el clima podría ser más frío de lo que hubiera sido en otro Super Bowl.

La ciudad de Nueva York está afrontando esta semana la llegada de un nuevo frente frío, que ayer provocó que nevara.

“La razón para que los dueños tomaran la decisión de venir aquí (Nueva York) es porque es el mercado número uno y es una ciudad con dos franquicias, con un nuevo estadio, y eso es algo que hará diferente esta edición del Super Bowl”, comentó Goodell. “Ahora debemos ejecutar, ahora nos corresponde lograr que los aficionados digan ‘fue especial y un momento memorable; fue algo que amé y fue diferente’”.

Ésta será la primera ocasión en la era del Super Bowl, que se realiza desde 1967, que Nueva York será sede del duelo por el título de la liga.

En 1962 se realizó el duelo del campeonato de la NFL, antes de la fusión de las ligas, entre los Empacadores y los Gigantes el 30 de diciembre en el Yankee Stadium, duelo que se realizó con temperaturas bajo cero y en el que asistieron 64 mil 892 aficionados, a pesar de las inclemencias.

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