CIUDAD DE MÉXICO, 21 de enero.-La personalidad de Juan Manuel Herrero es especial. El fallo es unánime. Desde el extremo de los partidarios, hasta el otro, el de los detractores. La mañana del miércoles 26 de diciembre de 2013 fue presentado por Jorge Vergara, propietario del Guadalajara, como el reemplazo inmediato de Dennis Te Kloese en la presidencia deportiva del club. El contacto se da por medios no futbolísticos, más bien relacionados al sector público y su experiencia en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Instituto Federal Electoral y el INEGI.

Herrero es actuario por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Tiene una maestría y un doctorado en Demografía, en la Vrije Universiteit de Bruselas, Bélgica, y además escribe relatos de futbol.

Fue jugador profesional en la década de los años setenta, primero como defensa del América, Atlético Potosino y después en el Veracruz. Entre los técnicos que aparecen en su carrera resalta uno por demás conocido: José Antonio Roca, quien llevó a las Águilas a la final en la Temporada 1971-72, pero terminaron perdiendo ante Cruz Azul (4-1).

“En la cabeza de ninguno de nosotros estaba dejar escapar el título, estábamos convencidos de que no podíamos perder y, sin embargo, lo hicimos”, recuerda Herrero. Poco días después de esa dolorosa derrota, los azulcremas viajarían a Los Ángeles, California, para disputar un partido con el Santos de Brasil.

“No teníamos ánimo para estar ahí. Casualmente, cuando llegamos a Los Ángeles, nos encontramos al mismo tiempo los dos equipos en el aeropuerto”, continúa con un tono más elevado y festivo. “De repente yo iba caminando paralelamente a un hombre bajito, con lentes oscuros y dije: ‘¡Ah, caray, pero si éste es Pelé! Al día siguiente parece que lo hubieran inflado.”

Dicen que Pelé se hacía grande cuando jugaba...

Y con justa razón. Recuerdo que en el momento de salir al campo los dos equipos, me volví a encontrar con él justo al lado. Lo primero que dije cuando lo vi fue: ‘¡Caramba, éste no es el mismo que el de ayer!’ Pareciera que fuera uno en la calle y otro en el campo.

¿Y le metió la pierna?

Lo hice en la primera jugada y se me vinieron encima los otros 10 jugadores del Santos, hombres que gracias a Pelé tenían ingresos económicos. No era el Pelé que después se fue a jugar al Cosmos, sino el que estaba en plenitud. Como jugador de futbol difícilmente habría tenido una satisfacción tan grande como haber marcado al mejor jugador del mundo.

La vida fuera de las canchas

Tras su retiro de las canchas, Herrero dedicó su tiempo en áreas de dirección técnica, marketing, comunicación y asesoría deportiva. Fue miembro de la Comisión de Apelaciones de la Federación Mexicana de Futbol y ocupó un lugar como aspirante a consejero del Instituto Federal Electoral (IFE) en 2011, aunque declinó la candidatura antes de definirse el proceso.

“Hay gente que me conoce por los trabajos que yo hice en el IFE, en el SAT y en otros lugares. A partir de ello, tanto Jorge (Vergara) como Angélica (Fuentes) me abrieron las puertas para estar en el Guadalajara”, explica el directivo.

¿En el servicio público y en el futbol, el fin justifica los medios?

Lo fundamental en ambos ámbitos es poner metas importantes. Con Chivas no podemos buscar algo menos que el campeonato. Éste es un proyecto nacional, toda mi vida me ha tocado enfrentarlos y lo asumo como un reto igual. En la sociedad es muy difícil encontrar algo que aglutine a más de 30 millones de personas como lo hace  Chivas. Se trata de un fenómeno social fundamental en la vida de los mexicanos. El ser presidente deportivo es como una miscelánea, atiendes desde un clavo hasta una caldera.

Pero la gente ha dejado de ir al estadio...

Tratamos de recuperar a los aficionados que hemos perdido por medio de varias vías. Desde luego que la más importante se llama resultados. Hay que volver a los valores originales del club, teniendo la presencia de los campeonísimos, en quienes los jóvenes deben encontrar a sus principales referentes.

El balón y las letras

Además de las matemáticas, el futbol y la política, Herrero estudió por varios años literatura. Escribió un libro de cuentos, A la luz del futbol, presentado en la Feria del Libro Independiente 2011 con relatos mezclados en tiempos y realidades.

“El mundo está hecho de pasión y razón”, dice, bajo el argumento de que “en los libros y el balón ambas cosas se mezclan”. Herrero no tendría problema en explicar su vida en términos futboleros: “A veces he caído en fuera de lugar, pero también he sabido meter goles”. 

Tiene en su biblioteca personal ejemplares de Arturo Pérez Reverte, Muñoz Molina, Javier Marías y el israelita Amos Oz, pero acude con mayor costumbre a la obra completa de Sándor Márai. Cuando habla de planes a corto plazo, el ex funcionario recalca que Chivas debe ser campeón. No hay otra alternativa.