CIUDAD COOPERATIVA, Hidalgo, 20 de enero.- Fue el 50 aniversario de Cruz Azul en Primera División, tiempo en que ha festejado a lo grande y lamentado las derrotas. Actualmente golpeado por los 16 años sin ganar un título, la gente de la institución celeste está feliz por la oportunidad que le ofrece la historia para compensar a su afición, siempre estoica hasta en los días más amargos, con el anhelado campeonato en un año de fiesta.

Todavía en el Estadio 10 de diciembre, en sus pasillos, se encuentran rastros de aquel ascenso que se consiguió el 19 de enero de 1964. Una placa sirve para evocar el pasado y recordar cómo el Cruz Azul goleó al Zamora por 7-1 y, al mismo tiempo, por el sonido local del estadio la gente se enteró de la derrota del Poza Rica por 2-1 frente al Orizaba, resultado que definía la aparición del Cruz Azul en la Primera División en el siguiente torneo.

“Los directivos del estadio se guardaron el resultado hasta el final. En particular, yo no quería escuchar, pero cuando se acabó el partido fue la celebración en todo el estadio. Ese resultado nos ponía en la Primera División”, recuerda Héctor Pulido, integrante del equipo que ascendió en la temporada 1963-1964.

La  directiva de La Máquina festejó aquel ascenso con los que están y brindó por los que ya se fueron. En las gradas del 10 de diciembre estaba Guillermo Álvarez Cuevas, uno de los jugadores que integraron el plantel que ascendió a la Primera División y actual presidente del equipo celeste.

Como testigo privilegiado de la gran crónica de un equipo que nació en un poblado que hasta la fecha apenas cuenta con menos de 30 mil habitantes, Álvarez Cuevas tiene mucho que contar. Por ejemplo, cómo se jugaba en aquellos días y años.

“En ese entonces los jugadores de banca no existían. Los once jugadores que iniciaban eran los once que terminaban, el resto del equipo tenía que estar en las gradas”, refiere el actual presidente del equipo celeste.

“El 19 de enero sucedió justamente aquí, con tribunas de madera para dos mil espectadores. Fue algo difícil de narrar porque necesitábamos que Poza Rica no le diera la vuelta a Orizaba y nosotros tuvimos la suerte de tener un marcador tan holgado de 7-1 contra Zamora; fue el primer partido de Fernando Bustos, él era parte de nuestra reserva”, recuerda Guillermo Álvarez Cuevas sobre lo que sucedió hace medio siglo.

Como la mejor manera de festejar al futbol es jugarlo, en el césped del 10 de diciembre futbolistas que se hicieron leyenda con la playera celeste hicieron un homenaje a la institución, a pesar de perder por 3-2 contra un cuadro de veteranos del Pachuca. Ninguno era de los once futbolistas que aún queda con vida de aquel plantel que ascendió en 1964, pero en su lugar Rodolfo Montoya, Alberto Quintano, en el banquillo, y Wendy Mendizábal, como director técnico, volvieron a ser coreados por la grada como en la década de los setenta, época en la que Cruz Azul se hizo de seis títulos de los ocho que tiene. En aquella época, ante los malos tiempos del Guadalajara, nació la rivalidad con el América.

“En la década de los setenta Guadalajara tardó cerca de 19 años en conseguir un campeonato. En esa época Cruz Azul obtuvo seis campeonatos en diez años y jugó nueve finales, eso hizo que la gente volteara a ver una rivalidad entre el América y Cruz Azul, dos equipos capitalinos”, agregó el presidente de
La Máquina.

El Cruz Azul representa a esa sociedad cooperativa que creció a la par de una industria cementera que en pocos años pasó de ser la principal actividad productiva de una población,
Jasso, Hidalgo, a una de las empresas más importantes de la República Mexicana. 

Tras sus primeros años en el máximo circuito, el equipo trascendió sus fronteras y decidió cambiar de sede y se ubicó entre los cuatro equipos más importantes del futbol mexicano. No dejó huérfano de equipo Jasso, puesto que en sus calles los colores de La Máquina, mismos de la cementera, se mantienen a la par de las banderas que las adornan.

“La gente del Cruz Azul vive un día especial. Me gustaría igualar lo que hicieron los jugadores del pasado; es difícil, pero tenemos la oportunidad única de ganar el título en su cincuenta aniversario y eso nos ayudaría a cumplir nuestro deseo”, reconoce Chaco Giménez, estelar del actual Cruz Azul, quien ha manifestado que quiere terminar su carrera vestido de celeste.