CIUDAD DE MÉXICO, 19 de enero.- En 59 años de historia en el futbol mexicano, se recuerdan pocos momentos tan dramáticos como el que enfrenta ahora  el Club Universidad. Desde hace más de ocho meses, después de cerrar un torneo por primera vez en último lugar (Clausura 2013) y jugar con más dificultad que sus rivales en casa, el cuadro de la UNAM sigue atorado en un agujero que parece no terminarse todavía.

Sin imaginación ni propuesta, los universitarios fallaron ante el Toluca y sumaron su segunda derrota consecutiva del año, en medio de un entorno cada vez más agresivo en el que se pide a gritos  la salida del técnico José Luis Trejo y de sus colaboradores.

Pudo ser otro el trámite del juego si en la primera jugada clara de gol, justo en los segundos de inicio,  Daniel Ludueña rematara con más tino el servicio que le envió por izquierda Martín Bravo.

El susto le duró poco a los Diablos Rojos, que casi en seguida lograron acercarse al arco de Alejandro Palacios con un disparo del paraguayo Édgar Benítez que fue rechazado a tiro de esquina cuando pretendía colarse en uno de los ángulos.

Más que esperar y contragolpear, los dirigidos por José Saturnino Cardozo tomaron la iniciativa de las cosas. Héctor Acosta pudo adelantarlos en un mano a mano que tuvo frente a Palacios y que, sin embargo, terminó definiendo por un costado.

Luego apareció Sinha con un remate desde fuera del área para echar más atrás a los universitarios, desconcertados por la falta de posesión del balón y la inquietante forma de ser dominados por su rival.

Acaso la única señal de esperanza para Pumas la envió el argentino Martín Romagnoli, quien estuvo a punto de hacer un golazo si el balón hubiera perdido más altura y no terminara estrellándose en el poste superior.

Como respuesta inmediata, los Diablos se fueron encima y provocaron una serie de rebotes en el área de los locales que fue aprovechada por el paraguayo Pablo Velázquez para poner el primer tanto en las cifras.

Pudo hacer otro Velázquez antes de terminar el primer tiempo, pero Pikolín Palacios aguantó hasta el último momento y detuvo su tiro con un manotazo de derecha.

Tras el descanso, como una bofetada inesperada, el Toluca incrementó la ventaja gracias a una media vuelta de Miguel Ponce, quien remató de volea un balón cabeceado por Antonio Ríos.

Con el partido en la bolsa, Cardozo prefirió bajar las revoluciones de su equipo y se dedicó a pedir la distribución de la pelota de un lado a otro. Universidad  hizo poco para evitarlo, aunque el paraguayo Darío Verón pudo hacer menos la diferencia con un cabezazo que pasó apenas a un lado de la portería.

Ya decretado el final, resonó el coro que se ha hecho común en Ciudad Universitaria: “¡Olé, olé, olé, olé! ¡Hugo, Hugo!”