CIUDAD DE MÉXICO, 19 de enero.- Con la presencia del  que para muchos es el mejor boxeador mexicano de todos los tiempos, Julio César Chávez, se llevó a cabo el segundo día de los servicios póstumos al presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), don José Sulaimán.

Junto con el gran campeón mexicano estuvo también quien fuera su representante, el polémico Don King, y ambos mostraron su dolor por la partida de don José.

Aunque en la funeraria no hubo tantas personas como las que se dieron cita en el Panteón Francés el pasado viernes, en el primer día, aun así la capilla donde estuvo el cuerpo no dejó de estar llena; nutridos estuvieron también  sus alrededores, con amigos y familiares de los Sulaimán, así como figuras del mundo del boxeo.

La llegada de Julio pasó casi desapercibida, ya que entró por la puerta de atrás del recinto y así  ingresó a la capilla donde se encontraban los restos del Licenciado Balín (como Julio cariñosamente lo apodaba) y a un costado del ataúd habló con la prensa.

“Fueron muchos años los que conviví con él, él me llevó por primera vez a una clínica de rehabilitación y gracias a Dios y gracias a él hoy siguió limpio”, aseveró.

“Hizo tanto por el boxeo, ustedes saben, las reglas que él puso y que él dejó para el bienestar del boxeo y en especial por el boxeo mexicano; cuántos campeones del mundo no hubieramos llegado (al título) si no hubiera sido por él”, explicó Chávez.

 

Justo en el momento que el sinaloense dejó de hablar y bajó del lugar donde estaba el cuerpo, se escuchó un fuerte grito: “¡Mi hijo, mi hijo, Julio César Chávez!”, de parte de Don King hacía su ex representado y de inmediato se fundieron en un abrazo.

La llegada de Don King se produjo un poco más temprano; él sí fue esperado por toda la prensa en la entrada principal de la Funeraria Galia.

El prominente promotor estadunidense bajó de una camioneta roja, con su característico peinado y en sus manos tres banderas: la de México, la de Estados Unidos y la de Líbano, país de donde era originario el padre de don José.

Don King señaló a Sulaimán como uno de sus mejores amigos y también habló de la herencia que dejó a todo el boxeo.

“Aunque él ya nos dejó, lo que él nos enseñó y su legado estarán por siempre. Él luchó por los derechos de los boxeadores y sus familias, es un deporte físico y él siempre buscó que nadie estuviera con desventajas”, señaló.

Apenas King entró a la capilla, seguido por un gran número de representantes de los medios, se realizó una misa en presencia de toda la familia de Sulaimán y de muchos integrantes del CMB.

A final de la eucaristía un mariachi ingresó a la capilla por la puerta de  atrás; el conjunto se colocó alredor del ataúd y tocó durante casi 10 minutos la canción A mi manera, una de las favoritas de don José, en momento emotivo, que arrancó las lágrimas de muchos de los presentes.

Hoy se realizará una nueva misa a partir de las 11:00 horas y una vez terminada, los restos de don José serán incinerados.

Este  lunes en la Basílica de Guadalupe a las 9:00 horas será la última despedida simbólica a don José.

 

Candil de la calle como de su casa

Como una persona auténtica  y con los mismos principios dentro y fuera de  su casa cataloga a José Sulaimán su viuda, doña Martha Saldívar.

En medio del dolor por la reciente partida del hombre con el que compartió la mayor parte de su vida, doña Martha se dio la oportunidad e hablar acerca de su marido.

“En muchas ocasiones a la persona que ven en la calle piensan que es así porque está actuando, pero José tenía esa maravillosa cualidad, así como lo veías de risueño, de amable en la calle, así era en la casa tambien conmigo y con sus hijos”, aseveró.

Doña Martha explicó que a pesar de que por su trabajo, José pasaba mucho tiempo fuera de su casa, sus hijos siempre tuvieron una imagen paterna coreccta.

“Él tuvo esos 38 años como presidente (del CMB) y viajaba mucho, sin embargo les dio los mejores ejemoplos a sus hijos, de buenas costumbres, de decencia, de caridad hacia el prójimo y de muchas cosas muy bellas”, agregó.

El estar rodeada en estos momentos por tantas personas que les demuestran su cariño por don José y hacia toda su familia es para ella un motivo de orgullo.

Años difíciles

Si bien el boxeo le dio grandes satisfacciones a José Sulaimán y a toda su familia, doña Martha confiesa que no todo fue felicidad para ella, y que los primeros años de don José al frente del organismo fueron muy difíciles, debido al árduo trabajo.

“Los primeros cinco años que estuvo en el box fueron muy difíciles para mí, porque estábamos muy jóvenes, tenía seis hijos ya, y me hacía mucha falta mi marido en la casa.

“Hubo dos o tres años que escasamente estaba sólo un mes en México y pasaba mucho más tiempo viajando, pero todo se puede y lo superamos”, recordó.