EAST RUTHERFORD, Nueva Jersey, 15 de enero.- Habrá que hacer una pausa en el consumo de alitas de pollo y patatas fritas. Para quienes asistan al Super Bowl, Nueva Jersey ofrece todo un mosaico de delicias que representan prácticamente a cada una de las culturas del mundo.

Aquéllos que tengan la suerte de poseer un boleto para el partido en el MetLife Stadium podrán saborear especialidades estadunidenses, mexicanas, asiáticas e italianas, preparadas con un toque local, en el área general de comida del estadio.

Quienes cuenten con boletos para la sección intermedia tendrán frente a sí un menú incluso más variado, incluido sushi, lomo de res y camarones al ajo, pimienta y crema, así como pastelillos de cangrejo con coles chinas y salsa de limón, sólo por mencionar algunas de las ofertas.

En la zona general de comida hay platillos con raíces locales, como unas albóndigas hechas en casa e inspiradas en la abuela del chef del estadio, Eric Borgia.

Quienes no verán el encuentro en el estadio, pueden encontrar, a unos 20 minutos de éste en automóvil, alguno de numerosos enclaves étnicos que ofrecen maravillas culinarias. Y ni siquiera tendrán que pagar peaje por atravesar un puente o túnel.

Borgia trabajó como chef de los Padres de San Diego antes de su llegada a Delaware North Companies en 2010, cuando se inauguró el estadio. Quería crear un área de comida que rememorara una feria callejera de Nueva York o Nueva Jersey. Las ideas surgieron durante un recorrido de varios días por la zona, dijo Borgia.

"Fuimos a los camiones que ofrecían comida o a los pequeños establecimientos donde almuerza la gente", recordó. "Queríamos hacer comida callejera pero cerciorarnos de que fuera auténtica".

En el estadio, al nivel del piso, hay una calle en la que uno desearía haber vivido. Abunda ahí la comida rápida pero en dosis ingentes, comenzando con un puesto donde se encuentra un emparedado de queso fundido, del tamaño de un linebacker, con dos variedades del cheddar del estado de Nueva York, entre dos gruesas rebanadas de pan tostado al estilo de Texas. Si el cliente añade un trozo de tocino, encajado en un palillo y remojado en chiles jalapeños y jarabe de maple, debe cerciorarse de tener a la mano el teléfono de su cardiólogo.

Al lado, se sirven platillos asiáticos, incluidos fideos, costillas de cerdo y piezas de pollo con vegetales en vinagre y salsa picante Sriracha.

Para los carnívoros irredentos, hay un sándwich que combina salchichas de pollo a la parrilla y perros calientes con patatas, chiles y salsa. Otro emparedado apetecible se prepara con salchicha de cerdo, espinacas frescas y ajo sofrito.

Los burritos y los tacos pueden generar una sensación tan picante en el paladar que quien los consume quizás se olvidará de que es febrero y está en un estadio al aire libre, bajo temperaturas gélidas.

Sintetizar las múltiples opciones culinarias en los alrededores del estadio es como analizar "Hamlet" en un tuit, pero aquí va un intento:

Los mejores sándwiches cubanos pueden hallarse casi en cualquier esquina de Union City, frente al túnel Lincoln y en zonas desde donde se divisa el río Hudson. Unos kilómetros al norte, sobre la margen del río, está Mitsuwa Marketplace, en Edgewater, considerado el mayor supermercado japonés en el país.

Si se regresa sobre la colina, ahí está Palisades Park, donde abunda la comida coreana. Nada mejor para el frío que el curry, y la avenida Newark, en Jersey City, está repleta de restaurantes indios.

En el centro de Jersey City, el visitante no puede perderse la Taquería, uno de los mejores lugares para comer tacos, siempre y cuando se pueda soportar el ambiente "hipster" en su máxima expresión.

Newark, que albergará el día de prensa del Super Bowl el 28 de enero, cuenta con el vecindario Ironbound, conocido por sus sabores portugueses y españoles. Ahí, los platos de paella podrían alimentar a toda una nómina de 53 jugadores.

Tiene también una panadería familiar italiana, que ha adquirido condición de leyenda.

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