CIUDAD DE MÉXICO, 13 de enero.- Arturo Macías abrió la puerta grande de la Plaza México al cortar las únicas dos orejas de un encierro deslucido de la ganadería La Punta, que impidió que Fabián Barba  y Pedro Gutiérrez El Capea lucieran con sus oponentes.

Macías aprovechó las condiciones que ofreció el único toro lidiable de la tarde, el último en el programa.

El aguascalentense recibió a su toro con buenas Verónicas, al que le sacó buenos pases con el capote antes de brindar a su paisano Miguel Espinoza Armillita.

El toro salió lleno de ímpetu, embistiendo de manera repetitiva y con calidad en la muleta de Macías, quien corrió la mano con gran temple en una labor compacta, reunida y ligada que además supo conectar con los tendidos y que se volcó de lleno con el matador.

Macías se llevó un susto al ser prendido por el astado, sin consecuencias, en un desarme del burel. Mató con una estocada completa y entre gritos de “torero, torero”, el juez concedió las dos orejas.

Su primer rival, el tercero de la tarde fue, igual que el resto, deslucido, limitado de recorrido y Macías probó en cercanías. Terminó la faena con manoletinas, que metieron al público en la lidia, y acabó con pinchazo y estocada para salir entre ovaciones.

Barba y El Capea tuvieron mala suerte con los toros que les tocaron. Ambos hicieron un buen esfuerzo, pero los bureles eran de corto recorrido y con poca agresividad.

Barba salió con ovación en sus dos apariciones, y El Capea silencio en ambos.