LISBOA, 5 de enero.- Considerado uno de los grandes del futbol mundial, Eusebio, fallecido hoy en Lisboa a los 71 años, encumbró al Benfica en la década de los 60 y acercó a la gloria a la selección portuguesa, que dejó en el tercer puesto en el Mundial de 1966.

Eusebio da Silva Ferreira, que murió de madrugada por un paro cardiorrespiratorio, arrastraba problemas de salud desde el verano de 2012 y había sido internado en varias ocasiones.

Su nombre será recordado como una leyenda mundial del futbol y el símbolo del futbol portugués, donde se ganó el nombre de la Pantera Negra, por su estilo felino, de juego explosivo y rápido.

Nació en 1942 en Maputo, la capital de antigua colonia portuguesa de Mozambique, donde jugó desde los quince años en el Sporting Lourenço Marques.

La fama de su talento juvenil llegó a Lisboa donde los dos grandes clubes de la época en Portugal, el Benfica y el Sporting, entraron en disputa para ficharlo.

Las dirección de las 'águilas' se ganó finalmente la estima de la madre de Eusebio y con diecinueve años el joven debutó en el equipo principal en 1960 y un año después en la selección lusa.

En su estreno en un partido de suplentes frente al Atlético marcó tres goles. Poco después, vería a su equipo ganar la Liga de los Campeones al Barcelona en Berna.

Pero su entrada en el equipo principal se vio mejor reflejada en la temporada siguiente, cuando llegó a la final de la Copa de los Campeones Europeos en Ámsterdam en 1962.

En aquel partido, el Real Madrid estuvo por delante en el marcador con un 2-0, pero el Benfica de Eusébio -con dos goles del mismo- dio la vuelta al marcador (5-3) y derrotó al equipo Di Stéfano, Puskas y Gento.

Su estelar participación le valió ese año el segundo puesto en la votación del Balón de Oro que concede la revista francesa France Football. Finalmente lo consiguió en 1965 y se quedó a las puertas otra vez en 1966.

Su trayectoria con el Benfica fue indiscutible: doce Ligas lusa, cinco Copas de Portugal y la Copa de los Campeones Europeos en la temporada 1961-1962.

Con la selección, Eusébio se estrenó en octubre de 1961 con un gol en una derrota de Portugal frente a Luxemburgo y en su carrera alcanzó 64 participaciones con 41 goles.

Pero su gran marca se fraguó en el Mundial de Inglaterra 1966, cuando consiguió llevar al tercer puesto a la selección -el mejor de su historia- y acabar como el máximo goleador, con nueve tantos.

El delantero luso calificó el partido de semifinales ante el conjunto anfitrión como el más "triste de su vida" y siempre recuerda las lágrimas que derramó tras el pitido final.

La semifinal, disputada en el estadio de Wembley, se decidió con goles de dos de los mejores jugadores del torneo. El inglés Bobby Charlton marcó dos goles, mientras que Eusebio sólo pudo anotar uno para Portugal.

Entre 1961 y 1977 marcó 757 goles, sin contar los que anotó con algunos equipos regionales estadunidenses, en los que participó tras su salida del país a partir de 1974.

Tras su retirada, su talento fue reconocido por el Benfica, que lo homenajeó en varias ocasiones y con una estatua frente al Estadio de Luz en su 50 cumpleaños.

La selección lo nombró embajador itinerante y la UEFA lo llegó considerar el mejor jugador portugués de todos los tiempo y la FIFA el séptimo mejor de siempre.

jrr