CIUDAD DE MÉXICO, 25 de diciembre.- Del otro lado del mundo, después de un largo intercambio de mails, Andrés Guardado se hace un espacio para hablar de futbol, la Champions y el Valencia. No ha sido un año fácil para el mediocampista mexicano (sólo 16 partidos ha disputado en la temporada), pero parece haber borrado cualquier posibilidad de rendirse y bajar los brazos.

¿En algún momento dudó de su capacidad?                                                                       

Tendría que pasar algo muy grave para que me atreviera a tirar la toalla. Llevo casi ocho años de profesional, seis en Europa, siete en la Selección Nacional, jugué dos mundiales (Alemania 2006 y Sudáfrica 2010) y, si ahora pasara algo, me iría muy contento por todo lo que logré.

¿Trascender fue más difícil de lo que creía?

Es lo que me ha puesto el destino. Atlas fue mi equipo de toda la vida, desde los siete años estuve en la institución. Salí, llegué al Deportivo La Coruña y ahí aprendí muchísimo durante los cinco años que pasé. Ahora, el haber dado un salto tan importante en mi carrera con el Valencia para jugar Champions ha sido increíble. Uno busca la suerte y la verdad que la he tenido en los equipos que he estado.

¿Son más las recompensas que los sacrificios?

Es duro sacrificar tantas cosas como alejarse de la familia, pero después el futbol hace que todo valga la pena. Jamás, los que nos dedicamos al futbol, podremos decir que no valió tanto esfuerzo. Este deporte te da muchas cosas, no sólo económicas: vivencias, creencias, conoces mucha gente, viajas muchísimo y, aunque sea sólo del hotel al estadio, son caminos que otra profesión no te brinda. Me siento una persona muy privilegiada.

Dicen que desde pequeño se tomó muy en serio eso de ser futbolista. ¿Así fue?

Mucho tuvo que ver mi papá. Me hacía sentir un jugador profesional en todos los sentidos, no me daba permisos ni libertad para ir a fiestas o desvelarme. Ni siquiera tomaba vacaciones. El futbol se convirtió en algo más serio para mi vida cuando cumplí 15 años, a esa edad ya estaba consciente de dónde estaba y a dónde quería llegar.

¿Qué tanto aprendió?

A ser competitivo en todos los sentidos, tener una mentalidad de siempre trabajar y aportar al equipo, independientemente de dónde me toque jugar. Me considero un jugador que aporta mucho en ese aspecto. No soy alguien que genere mal rollo ni esas situaciones, juegue o no juegue. Si algo he tratado en mi carrera es aprender de todos.

¿Por qué jugar en Europa?

Uno quiere descubrirse y sólo puedes hacerlo viniendo a jugar de este lado del mundo. Veía a Rafa Márquez cuando estuvo en el Atlas, compartí momentos muy importantes con él y fue ahí cuando se me despertó esa ilusión de venir, seguir sus pasos y descubrirme, para saber hasta dónde podía llegar. Hoy sigo cumpliendo mis sueños.

¿Qué dejó en su carrera Miguel Ángel Lotina?

Aprendí a ayudar en defensa. En el Deportivo tratábamos de no jugar mano a mano con los centrales, defendía mucho pero también me daba libertad para ir hacia adelante.

¿No era arriesgado quedarse en el Deportivo después de perder la categoría?

Era una prueba para saber que el futbol no es fácil. Estoy muy orgulloso de haber tomado la decisión de quedarme, porque además viví el mejor de los años, no sólo tras lograr el regreso a la Primera División sino también en el aspecto personal, grupal y con la gente, fue impresionante. Como futbolista tienes que ir evolucionando, cambiar objetivos y rutas para lograr lo que quieres. El descenso era una de esas paradas que no estaba planeada, pero era lo que se presenfataba y había que tomarla para seguir adelante.

¿Fue sencillo adaptarse a una nueva vida lejos de México?

Al principio me costó un poco porque llegué muy joven. Conforme pasó el tiempo todo fue más fácil, la gente que me encontré en La Coruña me ayudó muchísimo y fueron parte importante para que yo me adaptara más rápido en el Depor.

¿ Sabe que en el Atlas lo recuerdan como un ídolo?

Es algo muy bonito. El cariño que le tengo al club es inmenso, he sido rojinegro durante toda la vida, estuve desde los siete años ahí y soy un aficionado más. El hecho de que la gente me considere así o que me recuerden con cariño, es algo que me motiva muchísimo y me ilusiona con algún día poder regresar todo eso jugando en el Atlas otra vez. Uno nunca sabe qué pueda pasar, pero esa es mi ilusión. El Atlas es mi casa y me encantaría volver.

¿ El futbolista mexicano tiene que picar piedra para figurar en Europa?

Sobre todo por no ser fichajes tan llamativos y llegar a equipos más pequeños como lo hizo Memo Ochoa (Ajaccio) que, hoy en día, se ha ganado un gran respeto para que otros clubes se interesen en él.

¿Cómo resume su estancia en el Valencia?

Nos quedamos a la orilla de la Champions en el inicio del año, pero ha sido una gran experiencia jugar una competencia como esa. Lo que estoy viviendo en el Valencia no me había tocado vivirlo nunca. Aquí nunca hemos perdido la esencia de ser un equipo grande. La gente te exige muchísimo en los partidos en casa, en las calles, quieren ganar todos los partidos y pelear por llegar a Europa siempre.

A propósito de la Champions, ¿Qué me dice de escuchar el himno antes de los partidos?

Es imposible describir lo que se siente escucharlo sobre el césped. Es una cosa increíble, uno como jugador siempre lo sueña y la primera vez que lo escuchas en el campo te llena de emoción. Es como decir: estoy en el mejor lugar, con los mejores del mundo y aquí es donde quería llegar.

¿Tiene comunicación con Héctor Moreno, Giovani Dos Santos y Javier Aquino?

Es difícil coincidir con ellos, pero siempre estamos en contacto.

¿Le queda algo por cumplir?

Ser recordado como un jugador mexicano que también pudo triunfar en Europa y se pudo mantener por muchos años. 

“Ojalá pueda volver al tricolor”

Como ocurrió también en otros años, Andrés Guardado llegó a Guadalajara, su ciudad natal, para pasar las fiestas de Navidad en compañía de su familia.

Tras bajar del avión acompañado de su novia y ser recibido por la mayor parte de sus conocidos, Guardado reiteró su intención de recuperar su mejor nivel futbolístico y volver a la
Selección Nacional.

“Termina un año que quizá no fue de los mejores en mi carrera, pero la verdad que sí muy productivo en otros aspectos. Aprendí a pasar momentos malos y qué bueno, ahora tengo mucha madurez y estoy tratando de mejorar cada día para que 2014 sea mejor”, dijo.

A pocos meses de celebrarse el Mundial de Brasil 2014, el zurdo de 27 años reconoció que uno de sus mayores propósitos es ser considerado por el técnico nacional, Miguel Herrera.

“El que viene es un año muy importante para cada futbolista. Ojalá que pueda estar ahí, sabemos todas las cosas que han pasado en la Selección, pero quedan seis meses y hay que trabajar fuerte cada uno en nuestros equipos para tratar de ser convocados”, señaló.

Precisamente al referirse al Piojo como responsable del Tricolor, Guardado sólo tuvo comentarios positivos.

“Yo creo que es un acierto el dejar a Herrera, porque creo que hizo méritos para estar en la Selección Nacional. Lo importante es borrar todo lo que ha pasado, sería bueno hacer un buen torneo y demostrarle a la gente que lo que pasó en la Eliminatoria es una mera anécdota”, concluyó.

Pizzi, cerca de firmar

El argentino Juan Antonio Pizzi podría ser presentado en los próximos días como técnico del Valencia, luego de ser campeón con el San Lorenzo de su país.