CIUDAD DE MÉXICO, 25 de diciembre.- Marco Fabián tendrá muchas virtudes a favor del Cruz Azul ahora que es su jugador, pero deberá demostrar que ha alcanzado lo que los técnicos llaman, el equilibrio táctico, es decir, una combinación entre lo futbolístico y lo mental.

Efraín Flores fue el técnico que lo debutó y lo recuerda corriendo por las parcelas del territorio de entrenamiento de las Chivas cuando apenas tenía 17 años. El seguimiento que se le dio fue puntual “ahora creo que ha alcanzado la madurez”, comenta el estratega quien supone, “algo pasó en Chivas en ese tiempo, porque no era normal que en la Selección
rindiera como lo fue en Juegos Olímpicos y en el equipo no. Conmigo y otros técnicos funcionó, ahora pasó algo que no lo tenía contento”.

Lo que es un hecho, es que hay que mover toda una maquinaria en relación a Marco Fabián para que funcione. Es un jugador dotado de cualidades técnicas, pero también de fácil distracción.

“A Marco hay que hablarle directo, duro, sin matices. Así siempre le hablé y funcionó. No lo puedes apapachar porque se relaja, deja de concentrarse en lo que hace y no funciona. Hay que estar encima de él y exigirle una disciplina para que no se pierda”, mencionó Efraín Flores, quien lo debutó en el Apertura 2007 y para el siguiente torneo, vio como le anotaba su primer gol al Morelia.

En Guadalajara eran vecinos del mismo fraccionamiento, por lo que le extrañaba verlo más en los escándalos nocturnos que en los temas deportivos. Estar de fiesta cada semana no era un contrapeso para su difícil situación en Chivas, donde además se le demandaba ser el líder del equipo.

“Le decía que dejara esa vida disipada, que la prensa en ese aspecto era muy dura y que no debía dar pie a que lo criticaran. Me extrañó mucho verlo así, porque conozco a su familia, viene de buena raíz, es un chico con valores y educación, así que no era normal que se extraviara tanto en cosas que no eran del futbol”, aseveró.

Ya en cuestiones tácticas, también lo notó perdido, jugando en zonas del campo donde no era tan fructífero. Marco Fabián ocupó otras cosas en su cabeza menos en someterse a una disciplina de juego, y por lo mismo no rindió.

“Es cuestión de cada entrenador donde ponerlo. Me parece que la mejor posición para que juegue, por lo que lo conozco, es atrás de los centros delanteros y que tenga libertad en el centro para moverse a la banda que quiera, es un jugador que rinde más a lo ancho de la cancha”, concluyó.