CIUDAD DE MÉXICO, 22 de diciembre.- Gustavo Matosas alza los brazos, aprieta los puños y se quita el saco con tal de que sus jugadores del León no pierdan el ánimo de ir al ataque. Son algunas “tácticas de inspiración” que en el pasado utilizó su madre para alentarlo a continuar en su objetivo de ser futbolista. Ese recuerdo se mantiene en la memoria del actual técnico campeón del futbol mexicano.

“Cuando yo iba a jugar, ella siempre me decía ¡fuerza, fuerza, fuerza! Que todo te va a ir bien, me daba mucha energía. Otras características diferentes a las de mi padre, pero ella era empuje, empuje”, recordó Gustavo Matosas, técnico de los Panzas Verdes del León.

El ahora técnico nació en Argentina, tiene nacionalidad uruguaya y se sabe a la perfección el Himno Nacional Mexicano.

Se define como Santanista, por la influencia que tuvo del técnico brasileño Tele Santana en alguna parte de su carrera.

Matosas puede llegar a sumar 80 horas para realizar un manual, que le sirva de apoyo  en cuanto a localizar las virtudes y defectos de cada uno de los equipos rivales, como lo hizo en la división de ascenso. Pero también sale de la rutina con algún video juego y disfruta al máximo el tiempo con sus hijos.

Al ser formado académicamente en escuelas mexicanas, estudió la secundaria en San Luis Potosí y cursó la educación media superior en la preparatoria número cinco de Toluca. Entonces tuvo la oportunidad de aprender el Himno Nacional y adaptarse a las tradiciones de nuestro país. Uno de sus ídolos es Pedro Infante.

En la vida real, Gustavo Matosas asegura que admira a sus padres. Roberto Matosas, ex futbolista, fue quien le inculcó la disciplina necesaria para ser un deportista profesional: “Está prohibido después de un partido llorar, por eso hay que dejar todo en la cancha”, le decía su papá.

Su madre, Blanca Paidón, era argentina y ayudó a formar el carácter del actual técnico de los Panzas Verdes.

“Mi madre fue la mayor fortaleza de mi vida, me hizo endurecerme y tener un gran carácter para salir a ganar”, recuerda.

Su padre Roberto Matosas asegura: “la influencia para mi hijo fue Telé Santana”. El técnico brasileño coincidió con el hijo menor de los Matosas en el Sao Paulo de Brasil. Ahí, en el llamado club de la fe, el uruguayo prefirió declinar la prioridad de la defensa de la escuela uruguaya y adoptar el estilo del entrenador, que dirigió en dos Mundiales a la verdeamarela.

“Soy Santanista, me dirigió Telé Santana en 1993 en Sao Paulo y marcó mi vida como jugador. Hoy como entrenador siempre recuerdo muchas cosas que él hacía. Para mí lo más grande como entrenador fue Telé Santana. El futbol para mí fue diferente antes y después de Telé”, asegura.

La disciplina en sus equipos  de Gustavo Matosas es tan importante como para él era seguir las reglas de su padre en su infancia. Recordó que alguna vez tuvo la curiosidad de aprender a jugar canicas, pero su padre se lo prohibía por la posibilidad de pararse sobre una de ellas, tropezar y correr el riesgo de romperse un hueso.

Misma filosofía que practica en sus equipos, en el campo y en los entrenamientos la única autoridad es el técnico uruguayo y no deja escapar detalle, pero fuera de las horas de trabajo hasta se da tiempo de brindar con sus futbolistas, como lo hizo en la Navidad de 2011 con el colombiano Hernán Darío Burbano.

Llegó a México después de conseguir dos campeonatos con el Danubio de Uruguay. El Querétaro le abrió la puerta, pero lo correría a la mitad del torneo, con el plantel ubicado en los lugares que le permitían pasar a la liguilla. León lo contrató y en su recepción en el aeropuerto afirmó: “Vengo a explicarles que llego a León a salir campeón”.

De niño siempre causó quejas de los maestros . En una ocasión se escapó con su hermano Andrés para hacer una prueba en el San Lorenzo, de Argentina, y después logró debutar con el Peñarol de Uruguay.

Ya como técnico eligió la oportunidad de dirigir a los Panzas Verdes “porque todos queremos trabajar y yo venía a chambear”.

Con los esmeraldas conformó un equipo que en un año logró el ascenso y, con la misma base, desde el primer torneo en la Primera División peleó por ganar el campeonato de la Liga MX.

El uruguayo no tiene como autor de cabecera a su compatriota Eduardo Galeano, aunque la retórica y las metáforas son elementos recurrentes durante las conferencias de prensa.

En la final contra el América, antes de visitar el Estadio Azteca, Matosas les repitió las palabras que Obdulio Varela utilizó para inspirar a sus compañeros en durante la final del Mundial de 1950 en la que Uruguay venció a Brasil y consumar el famoso Maracanazo.

“Los de afuera son de palo”, les dijo. Tras vencer a las Águilas, fue claro: “Nuestros jugadores y nuestra afición son a toda madre. Gracias, siempre”.

Su padre, Roberto Matosas se muestra orgulloso por el éxito de Gustavo.

“Desde las primeras etapas mostraba que había algo que no lo iba a detener. No me extraña que haya conseguido todo esto, lo que me extraña es que lo haya conseguido en tan poco tiempo y con un equipo que comenzó en la Segunda División. La continuidad es su marca, hasta yo hubiera cambiado a diez jugadores de ese plantel”, dijo Roberto Matosas.