CIUDAD DE MÉXICO, 21 de diciembre.- La reciente lesión que sufrió Kobe Bryant el martes es sólo la última joya en la corona de los inconvenientes que llevan los Lakers en una temporada en la que la segunda franquicia con más títulos apunta directo al precipicio.

El último campeonato angelino se pierde en la memoria cuando en 2010 ganaron su título 16 de la NBA. Desde aquella cúspide su caída ha sido vertiginosa y este año parece que el fondo aún no se ha alcanzado cuando falta un tramo para llegar a media temporada.

A Bryant le duró un suspiro la satisfacción de volver a la duela después de perderse los primeros 20 encuentros del calendario 2013-2014 tras pasar ocho meses en rehabilitación para sanar una lesión en el tendón de Aquiles izquierdo que padeció en la recta final de la campaña anterior.

Su retorno no significó una mejora en el conjunto que perdió cuatro de los seis encuentros con los que contó con su estrella, hasta el martes pasado, cuando sufrió una fractura en la rodilla izquierda, que los especialistas proyectan que lo mantendrá alejado por lo menos seis semanas.

Otra vez sin el símbolo angelino de la última década, los Lakers darán la cara al calendario regular sin estar entre los ocho mejores equipos de la Conferencia Oeste y con discretas aspiraciones a llegar a postemporada, en la que podría ser su primera campaña desde 2004-2005, cuando Shaquille O’Neal dejó al equipo, que no califican a la fase en busca del título.

Antes de que Bryant sufriera la fractura los angelinos ya habían sido víctimas de las lesiones al no contar con el armador Steve Nash, los guardias Steve Blake y Jordan Farmar y el centro Chris Kaman. Su reducida nómina ha llevado a jugadores con papeles secundarios en sus trayectorias como Wesley Johnson, Jodie Meeks y Jordan Hill a asumir roles protagonistas.

El cuadro que dirige Mike D’Antoni es el reflejo de sus carencias cuando es la penúltima defensiva en la liga al aceptar 103.4 puntos por partido, únicamente los Sixers son peores al permitir 111.2. A la ofensiva, el camino no es menos empedrado al marchar en la posición 15 con 100.3 puntos anotados.

Los Lakers deambulan en medio de penas. Su marca de 12-13 los coloca a nueve juegos del Thunder, el mejor equipo del Oeste, y alejados de los contendientes a postemporada en una conferencia en la que sus principales cuadros marchan con marcas ganadoras y con sólidos cuadros que aspiran al reino de dos campeonatos que ha levantado el Heat en la historia reciente.

Del saco de problemas que llevan los Lakers a cuestas salen más objetos a la luz cuando el catalán Pau Gasol, su mejor elemento en la actualidad, ha mantenido los cuestionamientos sobre la forma de jugar del equipo, dichos que respalda Kaman al mencionar que al firmar en la pretemporada imaginó que la historia en Los Ángeles sería diferente.

A Lakers se le viene una segunda parte de campaña con más duda que certeza. La espiral descendente de la franquicia que ganó el bicampeonato en 2008-2009 y 2009-2010 apunta a uno de los peores momentos en su brillante historia después de que las siguientes dos campañas a su último campeonato fueron eliminados en semifinales de conferencia y el año pasado fueron barridos en primera ronda por los Spurs.

El final de esta campaña está envuelto en la incertidumbre y con la amenaza latente de quedar fuera de los playoffs por primera vez en nueve años y apenas la sexta ocasión desde que arrancó la liga en 1948.