CIUDAD DE MÉXICO, 21 de diciembre.- Fernando Valenzuela trepa a la loma de pitcheo con pantalón de mezclilla, zapatos de vestir y una camisola verde, en la que resalta el famoso número 34 y su apellido. Esta vez con una pelota de softbol, realiza su windup y alza la mirada al cielo para lanzar por abajo del brazo. El screwball invertido lo atrapa su improvisado catcher, Alfonso Houston Jiménez. Son ya más de  32 años de la Fernandomanía y el Toro mantiene intacta su pasión. 

Al igual mantiene su sentido del humor. Luego de que el pelotero de los Orioles de Baltimore Miguel Ángel González le conecta un cuadrangular simula molestia. Festeja el ponche que le receta Óliver Pérez  y al momento que entra el mánager a removerlo intenta convencerlo de que no lo haga. Al final se va cubierto por una emotiva ovación.

La repartición de autógrafos, en cantidad, es similar a los más de 150 lanzamientos que llegaba a hacer para completar un partido como lanzador de Dodgers.

-¿Me regala una foto? -suplica un pequeño pelotero.

 -No traigo fotos -responde El Toro con una sonrisa, como cuando hacía una travesura en su año de novato.

-No, ¿que si me puedo tomar una foto con usted?, insiste el niño, a quien luego se le ilumina el rostro cuando ve a su ídolo de 53 años posar junto a él.

¿Cómo se siente que niños y jóvenes que aún no nacían cuando usted triunfaba en Grandes Ligas lo sigan tanto?

 “Creeme que no me siento viejo. Es muy bonito que te recuerden por lo que hiciste y que te reconozcan después de tantos años, eso quiere decir que de alguna manera hicimos bien las cosas en el beisbol.” 

Las peticiones de fotos y autógrafos no ceden. Valenzuela apresura disimuladamente el paso rumbo a la salida del estadio Ángel Flores, de Culiacán, el mismo escenario en el que recibió una inolvidable ovación durante la Serie del Caribe 2002, la última en la que participó.

-¿Volverá como comentarista de los Dodgers?

“Sí, es algo que disfruto mucho y espero volver el próximo año, me he sentido muy bien.”

¿Cómo ve al equipo para la próxima temporada?

“Los Dodgers cada vez es un equipo más competitivo por lo que esperamos que el próximo año pueda llegar lejos, luego de la buena temporada que se tuvo al llegar esta temporada a playoffs.”   

El número 34 que usted utilizó nadie lo ha usado desde entonces en ese equipo...

“Si no me lo dices... ¡no me había dado cuenta!, sólo es una situación que se ha dado.”

¿Le gustaría verlo retirado algún día en el Dodger Stadium?

“Eso no depende de mí, creo que el equipo tiene que pedir autorización al Salón de la Fama de Cooperstown y no sé si se vaya a tomar una decisión al respecto, pero estamos contentos con lo que hicimos.”

La vida de Fernando Valenzuela siempre  ha sido ideal para un guión de película, por eso no fue extraño que alguien se interesara en hacerlo.

El cineasta Alejandro Sugich  lleva años con la tarea de convencer al legendario lanzador y aunque hace unos meses parecía que era un hecho para presentarla en 2015, Valenzuela no lo confirma. “Aún no hay nada de eso, ahorita estamos aquí para apoyar al beisbol por una buena causa, por el momento no hay nada”, explica  el ahora candidato para el Salón de la Fama del beisbol mexicano.

Valenzuela se coloca en el estacionamiento y espera al autobús, que llevará de regreso a su hotel a los más 50 peloteros mexicanos con experiencia de Grandes  Ligas, que particparon en el Big Leaguers Charity 2013.

Bromea con jugadores de los Águilas de Mexicali, que llegan para su partido frente a los Tomateros de Culiacán en la Liga Mexicana del Pacífico.

Y aún se da tiempo de atender  al último fan: Vicente Huevo Romo, una de las máximas glorias del beisbol mexicano, se le acerca con una esférica en la mano y le pide un autógrafo... es que simplemente se trata de Fernando Valenzuela.