CIUDAD DE MÉXICO, 18 de diciembre.- El escándalo al interior del vestidor de los Delfines de Miami lejos de crear una distracción fortaleció la unidad del equipo, al grado de que con marca de 8-6 y a falta de dos semanas para que termine la temporada regular tienen el control de su destino para disputar por primera vez desde 2008 los playoffs de la NFL.

El 28 de octubre pasado el liniero Jonathan Martin abandonó el equipo y se internó en una clínica para atender una crisis personal. Días después se conocería que las presiones y el abuso (principalmente sicológico) por parte de algunos veteranos encabezados por Richie Incognito habían orillado a Martin a un colapso emocional. La NFL inició una investigación para determinar si el ambiente laboral en las instalaciones del equipo son las ideales para desempeñar el trabajo de los jugadores.

Un día antes del abandono de Martin, Miami perdió 27-17 frente a Patriotas de Nueva Inglaterra, fue su séptimo revés en fila frente al odiado rival de división y dejó su récord en 3-4.

Joe Philbin, el head coach del equipo, suspendió a Incognito para que la NFL investigara.

La situación lucía crítica. Todos los ojos de la NFL, y del país, estaban encima de los Delfines –el presidente Barack Obama solicitó información sobre el tema del acoso entre compañeros de trabajo– y el equipo debía encarar el resto de la temporada sin dos linieros ofensivos titulares.

Desde entonces, Miami ha ganado cinco de los siete partidos que ha disputado y hoy tiene en sus manos el clasificar a postemporada. Si los Delfines ganan sus últimos dos partidos, ante Bills y Jets, avanzarán por primera vez en cinco años a playoffs.

Mucho del éxito radica en la labor de Philbin en mantener la atención de sus jugadores en lo deportivo y evitar las distracciones del circo mediático que rodeó el campo de entrenamiento tras conocerse el escándalo, y al desarrollo de jugadores suplentes que han cubierto huecos importantes que han dejado lesiones, suspensiones y abandonos.

El domingo pasado, Miami rompió su racha de siete derrotas ante Nueva Inglaterra gracias a una intercepción en la zona de anotación a Tom Brady con dos segundos por jugar para frenar un embate final y dejar el marcador final 24-20.

Gracias a ese triunfo Miami todavía aspira a ganar el Este de la Conferencia Americana, si Patriotas pierde dos juegos.

En otros criterios de desempate, si Delfines y Cuervos terminan con la misma marca de 10-6, ganando sus últimos dos juegos, la ventaja es para Miami, porque Baltimore avanzaría a postemporada como campeón divisional, puesto que enfrenta a Cincinnati, que tiene marca de 9-5,  en la última semana de la temporada regular y sería la segunda vez en la campaña que le pegara a su rival del Norte de la AFC, primer criterio de desempate.

Los Delfines derrotaron a los Bengalíes 22-20 gracias a un safety que logró Cameron Wake al capurar al quarterback Andy Dalton en la zona de anotación para ponerle fin a ese juego en tiempo extra.

Miami está en una posición ideal para avanzar a la postemporada, pues sus últimos dos juegos son ante rivales de su división frente a dos equipos a los que en el papel debe vencer, y así terminarían con el ayuno de playoffs.