CIUDAD DE MÉXICO, 16 de diciembre.- Rafael Ortega portó los trastos de lidia por última ocasión en la Monumental Plaza México, dedicó su último toro a esposa e hijos y el destino le dio un buen burel para su adiós en el coso de Insurgentes, del cual salió a hombros y por la puerta grande al lado del español Juan José Padilla. Triunfó al cortar dos orejas y un rabo en el festejo.

El cuarto astado de la tarde, el segundo de Ortega, embistió con raza y nobleza, fue el mejor del encierro aunque a veces se quedaba un poco corto, pero Ortega aprovechó y cuajó una faena completa con capote, banderillas y muleta. Dio una faena redonda y completa mientras sonaban Las Golondrinas en los altavoces de la México.

El tlaxcalteca remató con un estoconazo de efecto rápido para llevarse unas merecidas dos orejas y el rabo.

En su primero, se enfrentó a un toro áspero y sin clase. El matador intentó con voluntad, pero no alcanzó el lucimiento. El tercio de banderillas fue largo, protagonizado por el mismo diestro. Brindó la faena a su madre y salió en silencio.

Mientras que Padilla sigue con su racha triunfal. La actitud, esfuerzo y voluntad ante un lote de pocas opciones, lograron que el de Jerez lograra una oreja en cada uno de sus toros para salir a hombros junto a Ortega.

Recibió a su primero con largas cambiadas en el tercio ante un toro que salió muy parado y sin entrega en los primeros tercios.

Padilla sacó una muy buena tanda por izquierda, meritoria y templada, lo mejor de una faena en la que el ibérico exprimió lo que pudo de su descastado rival.

Mató con una gran estocada que levantó al público de sus asientos que sacó los pañuelos blancos, mientras el juez concedía por el esfuerzo y voluntad de Padilla.

Con el siguiente, un toro manso, Padilla lo metió a base de voluntad. Con la muleta construyó una faena meritoria, ligó muletazos ante un astado de corta y deslucida embestida.

Mató nuevamente en todo lo alto, lo que le dio una oreja más.

Salvador López confirmó la alternativa con Secreto, un toro manso y renuente a embestir, y López no encontraba solución a pesar de mostrarse voluntarioso. Mató de pinchazo y dos estocadas, recibió palmas y un aviso.

López no pudo hacer nada con el que cerró plaza, otro toro áspero y de corto recorrido. Hizo una labor larga y tediosa para salir en silencio.