CIUDAD DE MÉXICO, 13 de diciembre.- Un Decreto publicado en las páginas 71 a 73 del Diario Oficial de la Federación dio lugar, el 13 de diciembre de 1988, a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que debería marcar la política deportiva y de activación física en el país. Un cuarto de siglo después, hace falta rumbo, visión y  programas exitosos, afirman especialistas del deporte.

La primera gran deuda de la Conade es la falta de un sistema capaz de llevar niños hacia la práctica de la actividad física, que practiquen algún deporte para conocer sus cualidades y puedan ser encauzados en caso de tener talento. Hoy, esta etapa la pagan los padres de familia.

A partir de los 14 años ya está la Olimpiada Nacional (ON), pero no integra la parte formativa. No está planificada, y es muy triste, la infancia deportiva de la juventud de México”, afirma Héctor García, entrenador del equipo Bayonetas de niñas poblanas que ganó el Mundial de minibaloncesto (hasta 11 años) este año en Argentina.

Ese equipo, igual que el de los niños triqui, fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto; pero su sistema de formación no cambió.

Hay que crear pedagogos que entren al sistema deportivo, no sólo entrenadores porque entonces se perderían la etapa pedagógica y sólo buscaríamos ganar”, añade García.

Los niños que logran superar la etapa formativa y llegan a la ON tienen otro reto, la voracidad de los institutos estatales del deporte.

Les importa que en sus seis años haya medallistas, y no hacer crecer al deporte. No entienden que las medallas de Centroamericanos y Panamericanos son más importantes que las de ON”, advierte Nelson Vargas, director de Conade entre el 2000 y el 2006.

Los que dirigen el deporte en los estados son puestos políticos, no es gente capaz. O los gobernadores se equivocan y se lo dan a gente sin preparación”, continúa el empresario.

A los políticos estatales del deporte les interesa ganar, como Jalisco, para presumir que son potencia deportiva; pero no forman talento nacional.

Se enfocan en ganar una medalla de la ON, y el promedio del chavo es que gana una, posiblemente otra, raro que gane tres y muy raro que gane cuatro. Los entrenadores lo saben, ganan dos, lo desechan y traen uno nuevo. Los que permanecen son los entrenadores, y no los chavos”, dice Vladimir Ortiz, quien fuera director de alto rendimiento en la Conade.

En Estados Unidos muchos deportistas se forjan en las Universidades, aquí deberíamos trabajar mejor para forjarlos. Tenemos buenos deportistas a nivel ON, luego se pierden. Tú ves un dominio de Jalisco, pero no veo muchos atletas olímpicos de Jalisco”, dice el empresario Carlos Bremer. “Hace falta que los agarren las universidades con grandes proyectos deportivos, que trabajen con la Conade y de ahí para adelante”, añade.

Los jóvenes que superan la ON y tienen talento se enfrentan a un nuevo reto, el apoyo cuando dejan de ser elegibles para la competencia local. “Con la idea de que las medallas son lo máximo, a los estados se les olvida cuando ya cumplen 18 años y dejan de ir a ON; cuando es la edad más importante”, lamenta Vargas.

El argumento es que un estado no tiene dinero para la preparación de un atleta de alto rendimiento, que eso corresponde al gobierno federal y las federaciones nacionales. “Los estados estamos en la detección de talentos y en encausarlos al alto rendimiento. Hay estados a los que le han alcanzado los recursos y el nivel de entrenadores para generar atletas de alto rendimiento, pero a la mayoría no nos alcanza a pagar un campamento largo”, expone Horacio de la Vega, director del Instituto del Deporte del Distrito Federal (IDDF).

El problema no termina ahí. Los encargados de retomar ese talento son las federaciones nacionales; pero ahí hay incapacidad. “No veo aquí que una federación deje de ser empírica, los presidentes están por gusto, por interés u otras razones; pero la mayor parte sin preparación”, dice De la Vega.

Jesús Mena, actual director de Conade, se planteó como uno de los ejes prioritarios al inicio de su gestión profesionalizar a las federaciones, un proceso que está a punto de cumplir el año y apenas ha llegado a 13 en la parte de comprobación de los recursos asignados.

 

Iniciativa privada otorga poco apoyo

El deporte mexicano es prácticamente financiado en su totalidad por el gobierno, la iniciativa privada tiene una participación minoritaria. El programa CIMA, que apoya a los mejores deportistas del país desde 1999 y nació con apoyo de grandes empresas, perdió sus último patrocinadores desde la gestión de Nelson Vargas en Conade.

Los recursos que requiere el deporte son mínimos, no le metemos más porque no sabemos cómo”, afirma el empresario Carlos Bremer, de grupo Valúe, sobre la incapacidad de quienes han estado en Conade para generar condiciones de apoyo.

La gente cree en ti más que en la institución que representas”, afirma Horacio de la Vega, responsable de que los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 fueran la justa continental que más dinero privado ha conseguido. “Tiene que ver con la estructura jurídica de Conade para recibir recursos, pero la verdad para eso estás y tienes que generar mecanismos y estructuras para recibir recursos y administrarlos de mejor manera”, insiste.

La deducibilidad de impuestos y otros mecanismos fiscales ayudarían, afirman los especialistas; pero la clave está en lograr apoyos.

Puede la autoridad armar paquetes de apoyo”, sugiere Bremer. “ El deporte no requiere una cantidad tan grande de dinero. Hay que apoyar al deporte sin contar que te quita drogas, violencia, vandalismo, hasta prevención es”, finaliza.