CIUDAD DE MÉXICO, 5 de diciembre.- El entusiasmo que había al inicio, terminó con una nube expansiva de humo que cubrió parte de la duela y se escapó por las compuertas de la Arena Ciudad de México.

A final de cuentas la ilusión de los niños que portaban el jersey de los Spurs de San Antonio y de los Timberwolves de Minnesota, desafiando el frío y deteniéndose en cada máquina de juegos que encontraban a su paso, se esfumó cuando restaba poco más de una hora para empezar el juego.

La falla fue interna, y ocurrió cerca de una de las esquinas que dan acceso a la cancha: de pronto todo se llenó de humo y un olor a plástico quemado hacía cerrar la garganta.

Asombradas, las familias que comían cerca de la zona apresuraron el paso hacia los túneles de salida con la ayuda de algunos elementos de seguridad, que salían como hormigas obreras para evitar una tragedia.

Del vestidor poco a poco fueron saliendo los jugadores, la mayoría con maleta en mano y un desconcierto reflejado en los rostros.

Al frente de los Spurs caminó el coach Gregg Popovich, un hombre, que además de ser entrenador, atiende las necesidades de su plantilla en una situación de riesgo.

Popovich pregunta qué hace falta, qué tan grave es la situación, y cuáles son las garantías para que decidir si su equipo regresa a la duela para continuar con el entrenamiento.

El médico del equipo recomendó que el partido no se realizara debido a los riesgos para los jugadores a causa del exceso de humo.

En menos de 10 minutos, Tim Duncan, Manu Ginóbili, Tony Parker y el resto de los Spurs subieron al autobús para evitar respirar el humo que cubría ya por completo los vestidores de ambos equipos.

Al mismo tiempo emprendieron su salida los elementos del equipo de Minnesota, menos coordinados hacia el rumbo que debían tomar y preocupados visiblemente por los gritos de nerviosismo de algunos aficionados.

La instrucción fue no perder el orden y la paciencia.

Pasó una hora, dieron las 8:30 de la noche y la decisión estaba tomada: no hay juego y las dos quintetas se fueron.

La liga informó que el duelo se realizará en fecha por confirmar y se jugará en la casa de los Timberwolves de Minnesota, equipo que ayer saldría como local.

 

Jugadores se van directo al aeropuerto

Decenas de aficionados mexicanos a la NBA silbaron al observar un par de autobuses ejecutivos partir en contraflujo de la entrada a la Arena Ciudad de México. El temor de que el juego entre los Spurs de San Antonio y los Timberwolves de Minnesota se suspendiera se confirmó ante sus ojos.

Los equipos partían en sus autobuses a las 20:55 horas, aunque sólo algunos aficionados captaron el mensaje al observar partir los vehículos.

La incertidumbre se apoderó entonces del ambiente y comenzó el desalojo del inmueble.

No nos han dicho qué va a ocurrir, apenas vamos llegando y vemos que todos están afuera, así que estamos esperando para que nos dejen entrar”, comentó Armando Lara, un aficionado que llevaba su jersey de los Spurs.

Cuando el reloj se acercaba a las nueve de la noche, el anhelo de ver el juego de la NBA en México se desmoronó y no porque hubiera algún anuncio oficial, sino porque los autobuses de los Spurs y de los Timberwolves comenzaron su andar con los jugadores en el interior rumbo al aeropuerto.