Diego Silveti triunfa en Las Ventas
El Hijo del Rey David terminó ayer con una sequía de 13 años sin que un torero mexicano tocara pelo en el coso más importante de la esfera taurina

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de mayo.- El torero mexicano Diego Silveti fue el primero en abrir fuego al cortar la primera oreja de la tarde al tercer toro del festejo, con el que tuvo que hacer un notable esfuerzo para imponerse al fuerte granizo que cayó ayer en la Plaza de Las Ventas de Madrid.
Reavivó la llamada de los toreros nacionales en el coso más importante del mundo taurino al salir como triunfador del undécimo festejo de la Feria de San Isidro, después de que Eulalio López El Zotoluco lo consiguiera en la temporada del año 2000, cuando alternó con Enrique Ponce y Manuel Caballero Martínez. Se llevó a la espuerta el apéndice de un ejemplar del Puerto de San Lorenzo.
Esta ocasión, Silveti partió plaza junto a Juan Bautista —que también cortó un trofeo áureo— y Juan del Álamo. Se lidiaron cinco bureles de Fermín Bohórquez y uno de Carmen Segovia.
Justo cuando el torero guanajuatense veía salir por la puerta de toriles a Orador, astado de la dehesa de Fermín Bohórquez, un negro bragado meano axiblanco, con 544 kilogramos de peso, el cielo del coso venteño se oscurecía. La tarde parecía cuesta arriba.
Al espigado torero de 27 años poco lo importó el adverso estado del clima y comenzó con su labor con el capote lanceando a la verónica e inmediatamente después con un quite ajustado por gaoneras, que no tardaron en conectar con el exigente público madrileño.
Inició la faena de muleta y con ella la granizada. El Hijo del Rey David entendió las condiciones del toro y poco a poco comenzó a correrle la mano por ambos lados, mostrando avances notables y madurez en su forma de asimilar el toreo.
Lidió por el pitón contrario y se hizo de las embestidas del burel que careció de fuerza y terminaba con la cara a media altura.
En todo momento el guanajuatense mostró voluntad y entrega hasta que decidió tirarse a matar. Antes, fiel a su estilo, toreo por manoletinas. Se fue entonces tras el acero y pinchó. Al segundo intento sepultó la estocada completa y con ello se hizo merecedor al trofeo, aunque con algunas protestas, las cuales fueron silenciadas ante la meritoria actuación en medio de una granizada que, evidentemente, dificulta las condiciones del ruedo y el planteamiento de la faena.
“Con corazón, entrega y la verdad por delante se puede con todo, con el granizo, con la lluvia y con todo lo que venga. Hoy creo que se ha podido ver. Estoy muy feliz. Quiero dedicar este triunfo a todo México y a todos los compatriotas que, como yo, han pasado por esta plaza”, declaró Silveti a la agencia española EFE.
Y, aunque con el sexto poco pudo hacer, un toro deslucido y sin fuerza, el mexicano volvió a ejecutar la suerte suprema de manera brillante.
El brindis del triunfo obviamente se hizo extensivo a los seres queridos.
“También a mi familia, a los que quiero con toda el alma y que, gracias a ellos, hoy en día soy quien soy. Espero que este triunfo me sirva porque creo que se ha visto a un Diego Silveti entregado al máximo”, agregó el mexicano triunfador, quien esta tarde continuará con su temporada europea 2013.