Francis Alÿs recupera viejo proyecto

La 11 Bienal de Sharjah significó para el artista belga radicado en México, la oportunidad de sacar del olvido un proyecto que realizó en 2008

Edgar Alejandro Hernández/ Enviado

18/03/2013 01:53

No cruce el puente antes de llegar al río
No cruce el puente antes de llegar al río

Relacionadas

SHARJAH, Emiratos Árabes, 18 de marzo.- La 11 Bienal de Sharjah significó para el artista belga radicado en México Francis Alÿs la oportunidad de sacar del olvido un proyecto que realizó en 2008 y que nunca había presentado públicamente. Es más, ni siquiera había hecho la edición final del video que documentó la acción.

Don’t cross the brige before you get to the river (No cruce el puente antes de llegar al río) es una obra que ocupa uno de los espacios centrales de las nuevas instalaciones de la Sharjah Art Foundation, la cual documenta con esculturas, pinturas y video el alegórico intento de un grupo de niños marroquís y españoles que durante un día intentaron crear un puente con barcos de juguete en el Estrecho de Gibraltar.

“Este proyecto lo podemos dividir en dos partes. Una primera versión la realicé en 2005 con un grupo de pescadores de La Habana, Cuba, y Kiew West, Estados Unidos. En aquel momento el puente se haría con navíos de verdad, pero al final resultó algo frustrante, porque llegaron muchísimos en Cuba y muy pocos en Florida.

“Uno de los problemas fue justamente la manera como trabajan los mismos pescadores, porque en Cuba eran sindicalizados y en Estados Unidos eran independientes, lo cual en parte definió esa disparidad tan grande en la participación.

“Decidí repetir la acción en Europa porque me había quedado un poco frustrado con la pieza y además coincidió con un periodo de dos años que me fui a vivir a Londres. En ese momento los medios estaban muy obsesionados con la migración entre África y Europa y el lugar obvio para hacerlo era el
Estrecho de Gibraltar”.

Alÿs recuerda que en dicho punto no sólo se pueden ver ambos extremos, pues la distancia es apenas de 14 kilómetros, sino que históricamente fue el lugar por el cual el homo sapiens cruzó de un continente a otro.

“Pero aquí había un nuevo problema: la rivalidad entre los pescadores marroquís y españoles es muy grande y era prácticamente imposible pedirles que trabajaran juntos, entonces decidí que era mejor realizarlo con niños, lo cual estuvo muy bien porque literalmente lo tomaron como un juego y al final se volvió una acción más lúdica, excepto el día que se filmó, porque  el mar estuvo muy picado”.

Explica que este cambio en las condiciones climáticas le dio un toque dramático a la pieza, ya que si bien la realización de este hipotético puente se había planteado como un juego, al final se convirtió en una lucha entre los niños y el mar.

“Así quedó con ese tono más dramático. No lo había vuelto a retomar hasta que Yuko Hasegawa (curadora de la bienal) me lo pidió y creo que este tema de la frontera va muy bien con la idea que ella desarrolló de rediseñar la cartografía cultural.

“Confío mucho en Yuko, he trabajado un par de veces con ella y siempre ha tenido esa capacidad de tomar una obra y recontextualizarla para las cosas va desarrollando. Ahora bien, esta bienal fue importante para mí porque me ayudó a recuperar este proyecto y a darle ese último empuje que necesitaba, porque sólo habíamos realizado un primer corte y ahora ya lo podemos ver terminado”.

El viaje a Sharjah también permitió que el artista regresara a Afganistán, país en el cual ha trabajado durante los últimos dos años y medio y donde realizó Reel unreel, la obra que presentó el año pasado en la Documenta 13, en Kasel, Alemania.

“Sigo trabajando en Afganistán, después del proyecto para Documenta empecé dos o tres piezas más y he tenido que regresar para ver la manera de terminarlos. Son obras que pueden verse un poco más personales en relación a la relevancia que puede tener que un artista trabaje en un país en conflicto”.

En los últimos dos años Alÿs ha realizado casi una decena de viajes a Afganistán, pues recuerda que ha sido un país donde ha encontrado muchas respuestas potenciales a su trabajo, el cual tiene que revisar con cuidado y hallar los interlocutores adecuados en la zona.

“En general las obras toman 80 por ciento en la investigación y en convencer a la gente para poder trabajar y el otro 20 por ciento ya lo dedicas a la producción real.

“Es un proceso muy largo, pero creo que este primer periodo es el espacio creativo más interesante, porque si bien tengo clara la intención de lo que quiero hacer, no existe aún la forma, el lugar ni los interlocutores para hacerlo”.

Foto: Edgar Hernández

Redes sociales

Comparte tu opinión