CIUDAD DE MÉXICO, 15 de marzo.- Los autos volaban por todos lados y un contacto había dejado atravesado a Sebastian Vettel, mirando hacia el sentido contrario en medio de la pista; de milagro nadie se estrelló contra él. Aquella caótica arrancada propició uno de los finales más emocionantes de los últimos tiempos en la Fórmula 1, permitiendo que tras una épica remontada el alemán se convirtiera, por casi nada, en tricampeón del mundo. Ni el triunfo de Jenson Button ni el podio de Ferrari evitó la tercera celebración en fila de Red Bull.
El fortuito campeonato del piloto alemán en 2012 sembró más dudas que certidumbres, dejando servido el banquete para el Mundial 2013, con Sebastian Vettel y Fernando Alonso en plenitud de facultades, protagonizando una de las batallas más emocionantes de la historia.
Por si a esto le faltaba algún ingrediente, como nunca antes en la historia del gran circo, México tiene aseguradas entradas para toda la temporada, con un Sergio Pérez rodeado de reflectores, en parte gracias a su montura, uno de los autos más importantes de la categoría, y un Esteban Gutiérrez impulsado por un bólido super cargado de ilusiones. Razones suficientes para desmañanar a todo el país los domingos de Gran Premio.
Tras un par de temporadas sin pena ni gloria Michael Schumacher se volvió a ir, pero su ausencia no pesará pues otros tres campeones en activo completarán el buffet que servirá la Fórmula 1, todos con posibilidades reales de ofrecer a sus equipos argumentos para luchar y ganar, sin importar que vayan a bordo de un Mercedes-Benz, un McLaren o un Lotus.
Las probabilidades de que Lewis Hamilton, Jenson Button y Kimi Räikkönen vuelvan a ganar en 2013 definitivamente son altas, sobre todo si tomamos en cuenta que la experiencia de estos monarcas los aleja significativamente del resto de los contendientes de la parrilla.
En medio de la incertidumbre que impera en la parrilla, cortesía de los reportes generados por los entrenamientos de preparación y con un monarca carente de hegemonía, las hazañas de Fernando Alonso lo harán candidato a cosechar los primeros 25 puntos que se repartirán en la temporada.
Por desgracia, no todas las noticias con las que arranca este nuevo ciclo abonan al espectáculo, pues uno de los equipos que, todavía el año pasado se esforzaba por mantener el ritmo (HRT), este año no volverá a las pistas, dejando en 22 la cuenta de pilotos que integrarán la parrilla y modificando las reglas de calificación.
El calendario también se redujo, pues con la economía española tan maltratada el Gran Premio de Europa que se venía disputando en el fascinante trazado callejero de Valencia también pasó a mejor vida, dejando nuevamente la cuenta en 19 Grandes Premios, con Australia abriendo las hostilidades y Brasil dando el cerrojazo de salida tras haber visitado por segunda vez la pista de Austin, que con dos mexicanos en la parrilla, ahora más que nunca, se antoja como franquicia del Gran Premio de México.
Cabe aclarar que, tras un cierre tan peleado, no es nada extraño que en los entrenamientos previos al arranque de la temporada no hayan dejado ver todo el potencial de los monoplazas, pues la mayoría de los equipos se han guardado algunos ases bajo la manga que, conforme sean necesario, irán poniendo sobre la mesa.
Las tradiciones también volverán, por lo que no es de extrañarse que Sebastian Vettel ya haya confirmado el nuevo nombre de su chica: Hungry Heidi, continuando con la colección de amores que ha tenido con sus monoplazas desde hace ya varios años.
No menos importantes serán los equipos de media tabla, como Sauber, Force India, Toro Rosso y Williams que, con pocos cambios en la reglamentación, nuevamente aspirarán a recoger las migajas que caerán de la mesa, las cuales, con un poco de suerte, pudieran llegar a convertirse en victorias, tal y como ocurrió el año pasado.
No hay que perder de vista el desempeño de pilotos como Felipe Massa, Mark Webber, Nico Rosberg y hasta el mismo Sergio Pérez, quienes en la disputa por un campeonato incierto podrían desequilibrar la balanza y aprovechamiento de su talento y hasta el uso de estrategias de ensueño donde nuevamente los neumáticos jugará un papel importantísimo.
La mesa está puesta: Ladies and gentilmen, start your engines!
El arranque de una dinastía
Callado, de mirada altiva y orgullosa, no regala las sonrisas a granel pero cuando se le escapa alguna ésta suele ser contagiosa. Sergio Pérez podría ser considerado por algunos como arrogante, pero en realidad el término que mejor lo califica es introvertido.
El ahora dueño del sueño de millones de pilotos nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco al inicio de la década de los noventa.
La historia que esta temporada se contará desde un McLaren comenzó en el seno de una familia en la que cada integrante tiene un peso específico en la vida de los demás. Marilú, su mamá; Antonio, su papá; Paola, su hermana y Toño, su hermano, han definido gran parte de los hábitos, gustos y personalidad del piloto que en 2013 escribirá uno de los capítulos más gloriosos en la historia del automovilismo nacional.
Ricardo y Pedro Rodríguez, así como Moisés Solana y Héctor Alonso Rebaque fueron pilotos mexicanos activos de Fórmula 1. Incluso Pedro llegó a ganar dos Grandes Premios (Sudáfrica el 2 de enero de 1967 y Bélgica el 7 de junio de 1970) y a subir al podio en cinco ocasiones, encabezando el resto de las hazañas que lograron sus compatriotas en la máxima categoría. Ha pasado tanto tiempo que el que Sergio Pérez corra a bordo de uno de los bólidos más poderosos de la parrilla de la Fórmula 1 tiene un brillo y fulgor muy particular.
Será este fin de semana cuando Checo compita con uno de los equipos más importantes del mundo. El tapatío ya es ejemplo y referente del automovilismo nacional al estar considerado al nivel de los mejores pilotos de la actualidad en la máxima categoría.
La mala noticia es que no será fácil que lleguen los buenos resultados. Si desde que el menor de los Pérez militaba en el equipo Sauber ya lucía reservado y a veces hasta desconfiado, ahora que junto a su garage vea a un campeón del mundo, Jenson Button (2009), y alrededor a algunas de las mentes más brillantes que existen dentro del automovilismo, el piloto mexicano deberá sacar lo mejor de sí, para estar a la altura de cualquier reto y sobreponerse a la crítica, que todavía no termina de aceptar que nuestro representante tiene las credenciales para estar en ese asiento.
Tras dos años corriendo en F1 para el equipo Sauber, Sergio sabe bien que un McLaren es un auto que siempre está obligado a ganar y que deberá salir a pelear por la victoria desde el primer instante de la temporada pues, además de todo, Australia es una pista en la que su nuevo equipo suele tener grandes actuaciones.
Seguramente, nada de lo que ha hecho antes en su carrera en el automovilismo se comparará con lo que, a partir de este año enfrentará.
Checo tuvo que dejar su casa desde muy joven para irse a vivir a Europa. Durmió en los remolques para esperar el amanecer y subirse a su auto de carreras para competir en una pista incierta donde nadie lo conocía. Incluso vio cómo se le escapaba un campeonato en Inglaterra que en repetidas ocasiones ha confesado marcó su carrera. Pero ninguno de esos sacrificios se comparan con competir a bordo de un McLaren. Todas esas adversidades forjaron el caracter para que, por vez primera en la historia del automovilismo nacional, un piloto mexicano tenga posibilidades reales para convertirse en el primer campeón mundial mexicano de F1.
El tapatío Sergio Pérez está listo para enfrentar ese gran reto y espera pronto llegar a lo más alto del podio
Todo un caballero
“Buenos días ¿cómo has estado?”, es el saludo con el que suele recibir Esteban Gutiérrez, cuando alguien se le acerca. Los modales y las buenas formas no están de más con el piloto regiomontano, sin importar las prisas o el protocolo que pudiera llegar a existir en el automovilismo. Lo más importante para él es comportarse a la altura y, siempre lo ha hecho así.
Desde que comenzó en el mundo del automovilismo, en aquel monoplaza de la Fórmula BMW de Estados Unidos en 2007, su trato siempre fue amable dentro y fuera de la pista.
Basta con observar correr su auto para encontrar en él astucia y coraje. Valor y perseverancia, que lo refleja en su persona, en su forma de hablar y hasta en su físico.
Aunque la complexión de aquel niño que se coronó por vez primera en la Fórmula BMW europea, hace ya más de cuatro años, hoy no tiene nada que ver con el hombre que ha debutado en la Fórmula 1, su esencia sigue siendo la misma, la de un caballero, que no es común encontrar en las pistas.
Previo al arranque de la temporada 2013, Esteban compartió con Excélsior lo que rondaba en su cabeza, el dejar de ser probador de Sauber para convertirse en piloto oficial de la escudería suiza y la forma en que está manejando sus emociones, ahora que su sueño por fin se hará realidad. Las condiciones en las que llega a la primera carrera del año y los preparativos que hizo, pues en ningún momento ha dejado de entrenar y prepararse.
“Básicamente hicimos nuestro mejor esfuerzo, hicimos lo mejor que pudimos, recibí mucho el apoyo del equipo para poder incrementar mi adaptación en el auto y todo eso en conjunto ha sido muy positivo. Es muy difícil comparar la posición en la que nos encontramos con respecto a los demás equipos, pero tenemos una muy buena base”, expresó Gutiérrez.
Con respecto al trabajo en equipo aseguró que, lleva una muy buena relación con su coequipero, Nico Hülkenberg.
“Es muy buena (la relación con su coequipero), de hecho es muy importante pues como equipo, especialmente en la Fórmula 1, la retroalimentación de los pilotos toma un peso más fuerte, en todo el desarrollo del auto.
“Afortunadamente, la mentalidad de Nico y la mía así como la forma de trabajar, son muy similares, creo que eso se debe a que él viene de los mismos equipos en los que yo estuve en Europa, y creo que eso es algo muy positivo porque tenemos un acercamiento muy similar y con dos puntos de vista se forma una opinión más fuerte, lo cual es muy positivo para el desarrollo en general”, agregó el mexicano.
Su ojo crítico y su humildad le han permitido apreciar la gran oportunidad que tiene de correr en un equipo de Fórmula 1 y aseguró que “siendo piloto en una de las máximas categorías, tienes la oportunidad de trabajar con más gente y más herramientas, tienes una infraestructura mucho más grande y estás trabajando con los mejores mecánicos e ingenieros, es simplemente una gran oportunidad para aprender... es algo que estoy disfrutando mucho”.
Lejano se ve ya aquel año de 1968, la última vez que dos mexicanos habían estado juntos en un Gran Premio de Fórmula 1. Hoy la historia ha recompensado el empeño y trabajo de dos pilotos nacionales que tienen la oportunidad de volver a poner en alto el nombre de México y ¿por qué no? de volver a traer un Gran Premio a nuestro país. No todo está escrito, pues la era de Checo y Esteban apenas está por comenzar.

