BUE NOS AIRES , 14 de marzo.– La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, calificó ayer como una “parodia” el reférendum realizado en las islas Malvinas y que arrojó como resultado una abrumadora mayoría a favor de que el archipiélago del Atlántico Sur continúe como territorio británico de ultramar.
“Es como si un grupo de okupas decidiera si sigue ocupando un edificio”, ejemplificó la mandataria durante un acto en la Casa de gobierno en Buenos Aires.
Fernández de Kirchner reiteró en tanto la “vocación al diálogo” de su gobierno con Reino Unido, ya que “es el único camino para lograr una solución”.
En ese sentido, agradeció a “toda la oposición la postura monolítica frente a la cuestión Malvinas”, que respaldó el reclamo argentino de soberanía de las Malvinas (Falkland para los británicos).
También resaltó la postura manifestada por Estados Unidos, a través de su Departamento de Estado, al sostener que “uno también puede ver la justicia de los reclamos a través de la posición de los que ‘no son’”.
“Las Malvinas no son cristinistas ni kirchneristas, son argentinas”, subrayó la Presidenta en un acto en el que presentó el programa científico Argentina Innovadora 2020.
Horas antes, la embajadora de Argentina en Londres, Alicia Castro, consideró “irrelevante” el referéndum, además de “una maniobra mediática que expresa la debilidad de la posición de Reino Unido”.
El gobierno argentino sostiene que la autodeterminación de los pueblos es un principio fundamental del derecho internacional “que no es reconocido a cualquier comunidad establecida en un territorio, sino a los pueblos considerados pueblos originarios que han sido o están siendo sometidos al poder colonial, que no es el caso de los habitantes” de las Islas Malvinas, reiteró la embajadora.
“No es un pueblo colonizado, sino un territorio colonizado”, remarcó Castro.
El archipiélago de las Malvinas está ubicado a unos 400 kilómetros de las costas argentinas, pero se encuentra desde 1833 bajo dominio británico pese al reclamo de soberanía de Buenos Aires.
En 1982, la dictadura que gobernaba en Argentina intentó recuperar las islas mediante una invasión que desató una guerra con Reino Unido, que a lo largo de poco más de dos meses de conflicto bélico le costó la vida a 649 argentinos y 255 británicos.
