CIUDAD DE MÉXICO, 13 de marzo.- Una Iglesia católica en crisis y expectante es lo que heredará el Papa Francisco I, aseguran especialistas en asuntos religiosos, consultados por Excélsior.
Elio Masferrer Kan, antropólogo de las religiones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que uno de los principales problemas que tendrá que atender el sucesor de Benedicto XVI es la deserción de los católicos en el mundo, incluyendo México.
Situación que ha sido resultado de los escándalos que ha vivido la Iglesia, pero sobretodo, dijo, por la falta de un compromiso pastoral de algunos sacerdotes que están más preocupados por obtener bienes materiales, que por acercarse a la feligresía.
“El verdadero problema es que los católicos se están yendo de la Iglesia católica. De acuerdo a las investigaciones que hice y que sigo haciendo en la UNAM, en México no se puede decir que los católicos sean más del 73 por ciento de la población.
Estamos hablando de que los pentecostales y los evangélicos ya son alrededor del 20 por ciento de la población, en concreto se podría decir que los católicos son alrededor de 80 millones de personas y los evangélicos son alrededor de 20 o 22 millones de personas”, explicó el catedrático de la Máxima Casa de Estudios.
Cabe señalar que de acuerdo a la publicación del Semanario “Desde la fe”, que la Arquidiócesis de México hizo en marzo del 2012, previo a la visita de Benedicto XVI a nuestro país, se especificó que el porcentaje de católicos en México cayó de 88 a 83.9 por ciento –casi 93 millones con respecto a 112 millones de habitantes, citando cifras del censo de población del INEGI 2010.
No obstante, Elio Masferrer añadió que aunque México se observe como un país católico, en la práctica es muy diferente.
“Del análisis que hemos realizado, tenemos como resultado que gran parte de las personas que se asumen como católicos, no van a misa, tampoco hacen la primera comunión, no se confirman, no ratifican el pacto que sus padres hicieron al bautizarlos dentro de la Iglesia católica.
Le doy datos: solo se bautizan el 73 por ciento de los católicos; de los matrimonios que pasan por el registro civil, se casa solo el 51 por ciento por la Iglesia, no hablemos de la unión libre, que cada día aumenta en nuestro país. Entonces la Iglesia Católica está en una crisis muy profunda”, detalló Masferrer Kan.
A lo anterior, dijo el especialista en religiones, hay que sumarle, los retos que tendrá el nuevo Obispo de Roma en torno a vencer la pederastia clerical y detener el lavado de dinero que han involucrado a la Jerarquía Católica en el Vaticano.
“El pontífice que llega a dirigir al mundo católico debe tener mucha fuerza y mucha decisión. porque deberá enfrentar grupos de poder interesados en mantener la pederastia clerical en secreto y que desearán no moverle al avispero, ya que hay muchos episcopados nacionales que están muy comprometidos en este asunto de los abusos sexuales a menores de edad.
La otra cuestión, explicó el antropólogo de las religiones, será el papel que asuma Jorge Mario Bergoglio, como Jefe del Estado Vaticano.
“Se trata de hacer frente a los grupos que manejan la corrupción en la Ciudad del Vaticano y terminar con los malos manejos de dinero que ha realizado la banca Vaticana, que es un paria en el sistema financiero europeo. Además de que ya es considerado como un espacio de lavado de dinero de grupos mafiosos con los que no pudo lidiar Benedicto XVI”, enfatizó Elio Masferrer Kan.
Héctor Velázquez Fernández, Doctor en Filosofía de las religiones de la Universidad Panamerica (UP), coincide en señalar que dentro de los retos que tendrá que enfrentar el nuevo líder de la Iglesia Católica será restablecer la confianza de la feligresía, terminando con la problemática interna que se ha padecido.
“Considero que lo más trascendente es brindar una solución inmediata a los casos de pederastia que se han denunciado. Se tendrá que hacer una nueva operación a nivel mundial que deje satisfechos a todos, sobretodo a las víctimas y a las familias de las víctimas. Y es un asunto que tiene que ser atendido por justicia, no por una presión mediática o social”, explicó el experto.
Tras los diversos desencuentros que se vivieron durante el pontificado de Benedicto XVI con musulmanes y judíos, el académico de la UP, señaló que otro asunto importante será lograr una mejor comunicación con las principales religiones del mundo.
“Ahora, el Santo Padre tendrá que restablecer también la confianza de la Curia Romana, que es el gobierno de la Iglesia. Se tendrán que replantear nuevos acercamientos con las tres grandes religiones monoteístas, de manera que principalmente el Islam y la religión Judía tengan un verdadero diálogo con la jerarquía católica.
Se requiere además una reforma de transparencia, para evitar la filtración de información, como sucedió con los Vatileaks y una reforma interna que regule la función de la banca Vaticana para que exista una tranquilidad en torno al uso del dinero de la Santa Sede”, precisó el Doctor en Filosofía de la religiones de la UP.
Por su parte, Gabriel Barrios Mendoza, Profesor de Religión del Centro Escolar Atoyac, señaló que luego de haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud 2011, encabezada por Benedicto XVI, en España, es claro que uno de los objetivos del Papa número 266 de la historia, será reconquistar a los jóvenes.
“Necesitamos un Papa muy similar a Juan Pablo II, necesitamos que este nuevo pontífice sea posmoderno, que de un buen uso a las redes sociales y a la tecnología para atraer a los niños y a los jóvenes. Debe ser un hombre de Dios, un hombre de Iglesia adecuado a la época que estamos viviendo”, señaló el académico.
Barrios Mendoza añadió que en esta nueva evangelización que la Iglesia católica ha iniciado, debe voltear la mirada a la juventud Europea que se ha alejado del catolicismo y rescatar las nuevas vocaciones que todavía existen en América Latina, donde dijo, hay una mayor número seguidores del catolicismo.
“Estamos viviendo tiempos difíciles en la Iglesia católica, por lo que el Papa Francisco I, debe tener la capacidad de escuchar las demandas de los feligreses y hacer las reformas que la Iglesia necesita, para volver a ser incluyente y rescatar a los jóvenes que hoy ya no entienden bien la relación Iglesia-Dios.
Los jóvenes siguen creyendo en Jesucristo, pero ya no creen en los sacerdotes, porque muchos de ellos, se han visto envueltos en escándalos de pederastia o en malos manejos de dinero, perdiéndole la confianza a la Iglesia”, detalló el maestro en religión del Centro Escolar Atoyac.
kgb
