LONDRES, 13 de marzo.– El primer ministro británico, David Cameron, instó ayer a Argentina a “respetar” el resultado del referéndum organizado en las disputadas Islas Malvinas, donde 99.8 por ciento de los habitantes del archipiélago votaron a favor de seguir siendo británicos.
“Los habitantes de las Falkland (nombre británico de las Malvinas) no podían hablar más claro. Quieren seguir siendo británicos y todo el mundo, incluida Argentina, debería respetar este punto de vista”, dijo Cameron, quien se mostró “encantado” con el resultado de la votación.
“Las Islas Falkland pueden estar a miles de millas de distancia, pero son británicos hasta la médula y eso es lo que quieren seguir siendo. La gente tiene que saber que siempre estaremos ahí para defenderlos”, dijo.
Tras el referéndum de autodeterminación que se celebró el domingo y el lunes, los habitantes de las Malvinas votaron en 99.8 por ciento a favor de mantenerse como un territorio británico. Sólo tres electores votaron en contra.
Un 92% de los 1.672 electores del disputado archipiélago del Atlántico sur participaron en el referéndum.
La consulta, realizada con la aprobación del gobierno británico, que controla las islas desde 1833, fue descalificada por Argentina, que la considera un “intento de manipulación”, y que advirtió que “no pondrá término al diferendo por la soberanía”.
“Es una maniobra mediática y dilatoria. Es una maniobra sin ningún valor legal, no fue convocada, ni supervisada, por las Naciones Unidas”, dijo el lunes la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, en declaraciones a la radio La Red de Buenos Aires.
“Son británicos. Respetamos su modo de vida, su identidad. Respetamos que quieran seguir siendo británicos, pero el territorio en el que habitan no lo es”, añadió.
Argentina reclama por vía diplomática la soberanía sobre el archipiélago austral, después de la guerra de 1982, desatada cuando Argentina realizó un desembarque militar en las islas originando un conflicto que se saldó con 649 argentinos y 255 británicos muertos.
La conmemoración, en 2012, del 30 aniversario de esta guerra y el descubrimiento de petróleo cerca del archipiélago avivaron las tensiones y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, fue aumentando sus reivindicaciones progresivamente.
