Republicanos se lavan las manos por recortes

El ajuste económico a los gastos federales que entró en vigor el viernes traerá consigo la pérdida de al menos 750 mil empleos. El presidente Barack Obama advirtió que el impacto será progresivo

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WASHINGTON, 3 de marzo.— Los republicanos que, junto con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, buscaron frenar la aplicación de recortes al gasto público por 85 mil millones de dólares, se negaron ayer a admitir alguna responsabilidad.

La aún frágil economía del país norteamericano se prepara para el impacto gradual, pero potencialmente grave de esos recortes generalizados, que entraron en vigor el viernes cuando Obama firmó la ley. Horas antes, el Presidente y los líderes del Congreso sostuvieron una reunión en la Casa Blanca sin progresos hacia un acuerdo que evitara el ajuste en gastos federales.

Incluso cuando prometieron renovar los esfuerzos para deshacer los recortes retroactivamente, ambos partidos dijeron que la culpa por cualquier daño que esos recortes causaran es completamente del otro.

No hubo indicios de que ninguna de las partes estuviera dispuesta a modificar las posiciones que durante semanas impidieron lograr progresos rumbo a un acuerdo: los republicanos negándose a aceptar más impuestos y los demócratas rechazando cualquier acuerdo que no incluya aumentos fiscales.

En la Cámara baja, los republicanos se lavaron las manos

del desbarajuste, bajo el argumento de que las propuestas de ley que ellos aprobaron para evitar los recortes les absuelven de responsabilidad. Esas propuestas fueron aprobadas con muy poco respaldo demócrata y nunca fueron debatidas en el Senado.

“Nosotros hemos hecho nuestro trabajo y demostrado que esas decisiones pueden

ser tomadas en una forma

responsable y cuidadosamente planeada”, señaló la representante republicana Cathy McMorris.

“Nada de esto es necesario”, dijo Obama ayer en su alocución semanal por radio e internet. “Está sucediendo porque los republicanos en el Congreso optaron por este resultado en lugar de cerrar un solo resquicio fiscal desperdiciado para ayudar a reducir el déficit”, sentenció el mandatario.

El Presidente dijo que los recortes causarán “un efecto dominó en toda la economía”, la cual va a empeorar mientras más tiempo permanezcan en vigor. A la larga podrían acabar con más de 750 mil empleos y afectar la vida de las familias de clase media.

El mandatario estadunidense mantiene la esperanza de que, a medida que los ciudadanos comiencen a sentir los efectos de los recortes, la opinión pública obligue a los legisladores a regresar a la mesa de negociaciones.

En su alocución, Obama prometió además seguir trabajando por obtener reformas en la inmigración, la educación, las leyes que regulan las armas y el transporte.

Pero la atención ya se está centrando en los próximos

obstáculos presupuestarios, cuando falta menos de un mes para negociar un plan encaminado a financiar las operaciones del gobierno después del 27 de marzo y se espera un enfrentamiento en mayo en torno al límite de la deuda.

Las esperanzas de que una medida para revertir los recortes automáticos pudiera ser incluida en un acuerdo en marzo para mantener el funcionamiento del gobierno disminuyeron el viernes cuando tanto Obama como el presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, dijeron que preferían mantener esos asuntos separados.

“Espero que no tengamos que lidiar con la amenaza de un cierre del gobierno mientras lidiamos con los recortes”, manifestó Boehner.

Mientras las críticas y la preocupación de los estadunidenses aumentan por las medidas presupuestarias, Obama nombró a un nuevo asesor para Oriente Medio, el norte de África y el Golfo Pérsico, el hasta ahora secretario de Estado adjunto para Europa, Philip Gordon, informó la Casa Blanca.

A partir del próximo 11 de marzo, Gordon ocupará el cargo de asesor especial del Presidente y coordinador de la Casa Blanca para Oriente Medio, el norte de África y el Golfo Pérsico, anunció el asesor de seguridad nacional de Obama, Tom Donilon.

Obama le pide al Congreso que trabajen conjuntamente

 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, urgió ayer al Congreso a trabajar con él en un acuerdo que detenga parte de los recortes presupuestarios que entraron en vigor el viernes, mientras se avecina una nueva crisis que podría provocar un cierre parcial del gobierno.

Horas después de emitir una orden que pone en marcha 85 mil millones de dólares en recortes al gasto público, aplicados progresivamente hasta el próximo 1 de octubre, Obama instó a los republicanos, con los que no logró un acuerdo, a revertir la situación antes de que entren en vigor todas las medidas.

“Cuanto más tiempo estén estos recortes en vigor, mayor será el daño”, advirtió Obama. “Sigo creyendo que podemos reemplazar estos recortes con un enfoque equilibrado”, afirmó.

“Hay un grupo (en el Congreso) con sentido común. Y voy a seguir contactándolos para arreglar esto definitivamente”, añadió.

El mandatario aseguró que los recortes “ya han empezado a infligir daño en comunidades de todo el país” y reiteró su cálculo de que supondrán la pérdida de 750 mil empleos y la reducción de medio punto porcentual en el crecimiento del país.

El impacto más inmediato se sentirá en el Pentágono, que en total sufrirá una reducción de 13% de su gasto, mientras que el resto de los programas no relacionados con defensa afrontarán recortes presupuestarios de cerca de nueve por ciento, de acuerdo con la estimación de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca.

“A partir de esta semana, los negocios que trabajan con las Fuerzas Armadas tendrán que despedir gente, las comunidades cercanas a bases militares sufrirán un duro golpe y cientos de miles de estadunidenses que sirven a su país —agentes fronterizos, del FBI y del Departamento de Defensa— verán sus salarios recortados y sus horarios reducidos”, explicó Obama.

El Pentágono ha indicado ya a sus ocho mil empleados que habrá recortes de horas y sueldo y a mediano plazo tendrá que empezar a cancelar el mantenimiento de parte de su flota de barcos y aviones.

“El Presidente tiene que dejar de usar este debate como una excusa para aumentar los impuestos y empezar a aprovechar esta oportunidad de recortar el gasto”, apuntó la congresista republicana Cathy McMorris Rodgers.

En tanto, agencias federales y empresas privadas se preocupan sobre cómo les afectarán los recortes, el país comenzó a hablar de la próxima crisis presupuestaria que se desatará, de no alcanzar un acuerdo el 27 de marzo, cuando se agotan buena parte de los fondos federales.

Es en esa fecha cuando caduca una medida presupuestaria temporal firmada por Obama el pasado 28 de septiembre y que disponía 524 mil millones de dólares para financiar las actividades del gobierno en los seis meses siguientes, ante la ausencia de consenso en el Congreso para autorizar un presupuesto a largo plazo.

Efectos

1.- De manera paulatina se irán reduciendo los sueldos de los funcionarios estadunidenses como parte de los recortes.

2.- El presidente Barack Obama podría presentar una nueva iniciativa de ley que proteja a algunos sectores de los recortes.

3.- Cientos de maestros planean manifestarse contra el ajuste presupuestario que dejaría sin trabajo a 460 docentes.

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