Retrato hablado: Jacob Joseph Lew, el guerrero de Obama

El neoyorquino Jacob Joseph Lew, nuevo secretario del Tesoro de EU, es el encargado de arreglar la crisis económica de ese país

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de marzo.- Jacob Joseph Lew, miembro de una familia judía de clase media, es considerado el personaje que podría rescatar al presidente Barack Obama en sus complicadas negociaciones para sacar adelante el presupuesto y la economía de Estados Unidos.

La designación de Lew como secretario del Tesoro forma parte de un operativo deliberadamente discreto de la Casa Blanca para negociar sin muchos reflectores un presupuesto que deje satisfecho a Obama.

Jack Lew, quien apenas tomó posesión en el cargo de Tesorero de Estados Unidos este jueves, es un conocido de las altas esferas en Washington, debido a que se le atribuye haber conducido a su país a los excedentes fiscales a fines de los años 90.

Al nombrarlo secretario del Departamento del Tesoro, Obama se separa con pesar de este hombre de 57 años, ya que trabajó día a día con él como secretario general de la Presidencia; fue su brazo derecho durante algo menos de un año, después de haber pasado 14 meses a la cabeza de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca (OMB). Fue en estos pasados meses cuando Lew se ganó la confianza del primer mandatario de Estados Unidos.

Tras diplomarse en Harvard, Jacob Lew estuvo desde 1979 en la capital federal, con excepción de un paréntesis de ocho años durante la presidencia de George W. Bush (2001-2009).

Comenzó como adjunto parlamentario del presidente (demócrata) de la Cámara de Representantes, Thomas O’Neill, a lo largo de ocho años, durante los cuales obtuvo un título de doctor en derecho por la Universidad de Georgetown. Cuando su mentor se retiró en 1987, se convirtió en abogado de un importante despacho jurídico de Washington.

El presidente Bill Clinton lo incluyó en 1993 entre sus asesores. Al año siguiente fue designado en la OMB, donde subió todos los peldaños hasta convertirse en su director, cargo equivalente al de secretario de Estado para el Presupuesto, que ocupó entre 1998 y 2001. Durante esos cuatro años, el presupuesto de Estados Unidos tuvo excedentes por primera vez desde 1960.

Como Timothy Geithner, a quien reemplaza, Lew creció en Nueva York.

La prensa estadunidense ve en su nombramiento por Barack Obama la opción por un componedor: un hombre capaz de

forjar acuerdos con el Congreso, en particular sobre cuestiones clave vinculadas a la deuda y el saneamiento de las cuentas públicas.

Negociador reservado

Afable, pero distante, este hombre de gran estatura y cabello negro brillante, que comienza a blanquear, es un conocido de los periodos de cohabitación política, como el que actualmente vive Estados Unidos, con el Senado en manos del oficialismo demócrata, y la Cámara de Representantes en manos de la oposición republicana.

Cuando era un colaborador de O’Neill, el presidente era un republicano, Ronald Reagan.

Bajo la administración de Bill Clinton, a la cabeza de la OMB, ayudó a que se aprobaran presupuestos en un Congreso particularmente hostil al ocupante de la Casa Blanca.

Más recientemente, participó en las negociaciones por el aumento del techo de la deuda en 2011, tema que está nuevamente en el orden del día, y el mes pasado en las destinadas a evitar el llamado “precipicio fiscal”.

Siempre disponible y dotado de una gran capacidad de escuchar, según varias personas que lo trataron en diversos momentos de su carrera, Lew raramente abandona la seriedad.

Judío practicante, Lew está casado y tiene dos hijos que ya están en edad adulta.

Discreto, con aire de primero de la clase detrás de sus pequeñas gafas redondas, es lo opuesto a un excéntrico.

The New York Times lo describía recientemente como una persona que cada día llega al trabajo con su almuerzo (un sándwich de queso y una manzana) y que come en su oficina.

Tras un pasaje por la dirección de la Universidad de Nueva York entre 2001 y 2006, Lew trabajó en 2007 y 2008 para el banco Citigroup, donde dirigió un fondo especulativo y donde su remuneración anual superaba el millón de dólares.

La controversia

El paso de Lew por Citigroup generó los principales cuestionamientos a su candidatura, debido a que la unidad en la que se desempeñaba como director de operaciones registró números rojos por 509 millones de dólares en el primer trimestre de 2008 previo a que estallara la crisis de las hipotecas subprime.

Adicionalmente Lew generó más controversia al no revelar si recibió un bono en 2008 por parte del banco lo que causó reservas de los congresistas.

El problema es que al haber recibido fondos de rescate por 45 mil millones de dólares el banco estadunidense tenía prohibido otorgar bonos a sus ejecutivos lo que incluía a Lew.

Ese pasaje por el banco contrasta con el resto de su carrera. Dice que conoce muy poco el universo de las finanzas y que los ámbitos por los que ha optado son los de la acción política, las cuestiones presupuestarias, pero también internacionales, ya que ha ocupado un puesto de dirección en el Departamento de Estado durante cerca de dos años al comienzo del mandato de Obama.

Durante la sesión de confirmación en ese cargo, el viejo senador Ted Kennedy, hoy fallecido, lo describió como un hombre “siempre reflexivo, abierto e innovador para permitir mejorar la vida de los norteamericanos”.

Letra de doctor

Uno de los rasgos de Lew que llamaron más la atención de la prensa a escala global fue su firma, debido a que se trata de un garabato que no guarda ninguna relación con su nombre. A manera de broma el presidente Barack Obama afirmó con respecto al tema: “Nunca había notado la firma de Jack y

cuando ésta fue destacada por la prensa consideré rescindir

mi oferta de nominarlo. Pero Jack me aseguró que va a trabajar para producir al menos una carta legible para no degradar nuestra moneda si es confirmado como secretario del Tesoro”.

Tabla de salvación

El presidente Obama ha dependido en su administración de su secretario del Tesoro que hasta ahora había sido Timothy Geithner, quien en varias ocasiones quiso renunciar y que, a pesar del papel que jugó siempre, se mostró renuente por la presión que conlleva el puesto que ahora tiene Lew.

Al respecto el presidente Obama recordó: “Teníamos apenas dos meses con la crisis financiera, la bolsa había hecho erupción igual que el mercado hipotecario, un banco tras otro estaba al borde del colapso y lo peor fue que más de 800 mil estadunidenses perderían sus empleos en ese mismo mes y no se veía fondo. No podía culparlo cuando intentó decirme que no era el hombre adecuado para el puesto”, dijo.

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