Hay libros de todo y para todos

A un día de clausurar su edición 34, la Feria del Libro del Palacio de Minería no tiene empacho en presentar un libro técnico, literario o de superación personal.

Virginia Bautista

03/03/2013 02:59

Hay libros de todo y para todos

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CIUDAD DE MÉXICO, 3 de marzo.-  “No es factible controlar la calidad de manera total”, afirma tajante Fernando Macotela, director desde hace 14 años de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), “porque hemos apostado por un encuentro incluyente y de gran diversidad temática”.

Con la oferta en actividades culturales y académicas más grande de su historia, mil 255, el encuentro librero más antiguo del país da “libertad absoluta” tanto a sus dependencias como a las editoriales privadas y otras instituciones que participan para decidir la oferta que presentarán.

Así responde el promotor cultural a las inquietudes manifestadas por algunos asistentes a la feria, cuya edición 34 termina este lunes, quienes consideran poco atractiva su programación, debido a que una buena parte de los libros que se presentan son de temas especializados, como información fiscal o matemática, incluso algunos de superación personal, y no asisten escritores de renombre internacional.

“Desde el principio se dio prioridad a los literatos mexicanos y los mejores, como Sergio Pitol y Elena Poniatowska, entre otros, han estado aquí. Han venido varios reconocidos a nivel mundial, como el Nobel de Literatura portugués José Saramago, pero por razones de presupuesto no hemos podido insistir en esto.

“Ahora propondré al comité que comencemos a invitar, discreta y modestamente, a dos escritores pesados. Pero no pienso en premios Nobel o Príncipe de Asturias, sino en narradores o poetas que les gusten a los jóvenes, que son la mayoría de nuestro público, como el israelita Etgar Keret, por ejemplo”, explica en entrevista.

La calidad de las actividades no le preocupa porque, piensa, está garantizada; ya que 40 por ciento de las conferencias, mesas redondas, presentaciones editoriales, lecturas, recitales, espectáculos artísticos, talleres infantiles y proyección de series, unas 502 en total, son generadas por las distintas dependencias de la UNAM, organizadora de la feria.

“Todos los institutos, centros y facultades tienen libros dignos, aunque admito que algunas cosas son muy especializadas. Pero cada dependencia sabe, intuye, el libro que debe traer y el que no va a funcionar. La mayoría presenta sus novedades y los títulos que se les han vendido bien”, comenta.

En cuanto a la oferta de sellos privados, que llega a incluir libros de superación personal o las llamadas novelas del corazón, aclara que no puede solicitar que prescindan de ellos, pues le han dicho que “el mercado es el mercado” y no pueden ir en su contra.

“Los grandes consorcios editoriales son los que manejan sobre todo estos títulos, porque conocemos la calidad del catálogo de los sellos independientes, por eso los hemos invitado. Pero también respetamos la premisa de que hay lectores para todo.

“Lo que sí tenemos cerrada la puerta, y se los explicamos, para los autores que dan consejos sentimentales y salen en la televisión, los que atraen públicos masivos, porque tenemos problema de espacio, los salones y los pasillos son pequeños y se puede convertir en una mala experiencia para todos”, detalla.

El escritor y crítico de cine señala que es imposible opinar sobre la calidad de los libros que las casas editoras darán a conocer en salones que alquilan para ello. “Tenemos 13 salones que, según su aforo, cuestan en tarifa normal 600, 800 y un millón 400 mil pesos por presentación. Ellos pagan primero y, meses después, notifican los títulos. Pero así es en todas las ferias. Y con qué criterio digo que un libro no es bueno si le gusta a la gente”.

Destaca que la FILPM, cuya primera edición se llevó a cabo del 3 al 11 de mayo de 1980, tiene hoy 400 stands de 600 sellos en el edificio neoclásico del Palacio de Minería, al que han acudido ya unos 150 mil visitantes.

Pero no siempre fue así, cuenta el licenciado en Derecho por la UNAM, porque cuando él organizó la edición del año 2000 no querían acudir ni las propias dependencias de la UNAM y mucho menos las editoriales privadas, que se han integrado recientemente.

“Los criterios para la programación se basaron, en primera instancia, en las efemérides; es decir, la conmemoración de centenarios de natalicio o luctuoso de escritores mexicanos, en primer lugar, y luego latinoamericanos y de España”, indica. Este año festejan a 33 escritores, incluidos los cumpleañeros.

Poco a poco, prosigue, se fue definiendo el perfil de una feria que no sólo pretende ser de literatura y humanidades, sino también de ciencias y tecnología, estos dos rubros abarcan un 37 por ciento de las actividades. Y comenzaron a idear ciclos propios, como la Feria de la Poesía, que integra 120 actividades lectoras, y a definir cada año unos ocho temas centrales.

Ante esa consolidación, crecimiento y posicionamiento del encuentro librero, admite Macotela (1938), toca ahora dar un mayor salto cualitativo y acrecentar su proyección internacional.

“La feria es internacional y lo seguirá siendo, pues vienen escritores de varios países de América Latina, como Costa Rica, y europeos, como Holanda y Polonia, pero hace falta esa vuelta de tuerca que la proyecte con mayor fuerza”, concluye.

Los criterios que tienen las ferias

La calidad de las actividades es una de las principales preocupaciones de los organizadores de las ferias del libro mexicanas al integrar su programación cada año, pero, coinciden, ésta no es fácil de obtener, porque depende de todos los participantes, por lo que se llega a ella a través de constantes negociaciones.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que realizará su edición 27 del 30 de noviembre al 8 de diciembre próximos, “busca siempre ofrecer calidad y diversidad a nuestro público, que es muy diverso, y ser al mismo tiempo una plataforma para la industria editorial”, apunta Myriam Vidriales.

La coordinadora de Prensa y Difusión del encuentro que ofrece unas 900 actividades cada año explica que se definen primero temas e intereses y, sobre ese plan, se arma la programación de cada área.

“Pero las editoriales diseñan sólo el contenido de sus presentaciones del libro. El programa literario lo define la Feria, buena parte se hace en colaboración con otras instituciones, y el académico lo hace la Universidad de Guadalajara”, indica.

Felipe de Jesús Cavazos, director de Asuntos Culturales de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, cuya edición 23 se llevará a cabo del 12 al 20 de octubre de este año, explica que las 350 actividades culturales que ofertan en mil 200 sesiones son el resultado de las negociaciones entre el encuentro organizado por el Tecnológico de Monterrey, las editoriales privadas y el país invitado.

“Nuestro interés son autores galardonados, de gran prestigio, de origen nacional, pero sobre todo internacional, y de perfil cultural, literario y científico. Tratamos de incentivar a las editoriales para, en conjunto, convencer a autores de este corte para nuestra feria. Sin embargo, es parte de nuestro servicio y políticas no censurar ningún tema o autor que se quiera presentar, siempre y cuando la editorial garantice que son libros bien constituidos (legales, que no se trate de plagios o piratería)”, detalla.

Germán Martínez, coordinador de Actividades Académicas y Culturales de la Feria Internacional del Libro Universitario de Xalapa, que celebra su vigésima edición del 26 de abril al 5 de mayo próximos, comenta que aunque mantienen una tendencia abierta en la mayoría de las 220 actividades que organizan, “procuramos que sean temas literarios, científicos y académicos, porque la feria está encaminada a los universitarios.

“Sí vienen los temas de autoayuda o superación personal, pero esos no los promovemos tanto; nos interesa más la orientación a los jóvenes, por lo que fijamos temas centrales y de ahí se desprende todo”, narra el organizador del encuentro que este año lleva por lema Universidad Veracruzana, orgullo que une.

Finalmente, la más joven de las cuatro, la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, que abrirá las puertas de su edición 13 el 10 de octubre, apostará este año por la calidad literaria de sus actividades, unas 600.

María Cortina, coordinadora de Fomento a la Lectura y el Libro de la Secretaría de Cultura del DF, destaca que hace algunas semanas iniciaron la revisión y el análisis de las 12 ediciones anteriores a fin de diseñar algo nuevo.

“La programación la define la Secretaría, que toma en cuenta las novedades que le presentan las editoriales; pero que además pone en marcha las políticas culturales que la población demanda”, concluye.

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