Retrato hablado: Ray Lewis, un cuervo con rudeza y sensibilidad

Superó una serie de adversidades para brillar con los Cuervos de Baltimore; su leyenda perdura tras su retiro

Quirino Gutiérrez

10/02/2013 03:42

Retrato hablado: Ray Lewis, un cuervo con rudeza y sensibilidad

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CIUDAD DE MÉXICO, 10 de febrero.- Ray Lewis nació el 15 de mayo de 1975 en Bartow, Florida. Su madre sólo tenía 16 años de edad cuando lo trajo al mundo.

Sus primeros años quedaron marcados  al ser el mayor de cinco hijos procreados por Sunseria, su mamá, lo que lo obligó a tomar responsabilidades que no le permitieron pasar una infancia como la de la mayoría de los niños: sus principales actividades eran peinar y cuidar a sus hermanas, llevarlos al colegio y ayudar en los quehaceres del hogar.

Los emparrillados, el deporte o pensar en el profesionalismo, estaban fuera de sus posibilidades hasta que llegó el momento de crecer y, tras un deslucido desempeño deportivo durante la educación elemental, la preparatoria Kathleen High School fue su catapulta al estrellato.

Ray Jenkins cambió su nombre a Ray Lewis a los 16 años, en homenaje al novio de su madre y  cansado de la poca conviviencia con su padre.

En esa etapa deslumbró a los cazatalentos de futbol americano universitarios gracias al dominio en el emparrillado que le dio ser integrante del equipo de lucha en la escuela y en el que impuso varios récords.

Gracias a su tenacidad pudo combinar sus actividades en casa y los emparrillados para dibujar un futuro prometedor.

Durante su paso por la Universidad de Miami, con los Hurricanes, se colocó dentro de los mejores cinco jugadores de la nación para el Draft de 1996 de la NFL.

Ocho años después de partir a la NFL, Ray  regresó  a su alma mater para terminar su licenciatura y se graduó en Artes y ciencia, lo que mostró que la rudeza dentro del campo pasaba a segundo término cuando estaba sin uniforme. Todo lo contrario, Lewis es un individuo sensible.

“Siempre dijeron que no era alto, que no era fuerte, que tenía cosas por mejorar, nunca me sentí incómodo con eso”, recita Ray Lewis en un discurso en la presentación del videojuego Madden 13, en referencia a los meses previosa su llegada a la NFL, los cuales fueron complicados para él, pues según la opinión de los scouts de los equipos de la liga,  no tenía las apitudes físicas para ser un jugador sobresaliente en su posición, la de linebacker.

Sin embargo, Ray demostró en su primer año como profesional que labraría un camino tan grande como su fe se lo permitiera.

Ferviente creyente del cristianismo, Lewis comenzó a ganarse un lugar en el corazón de la afición gracias a los discursos motivacionales, e incluso él mismo se comparó con David, el personaje de la  Biblia por ser un rey, guerrero, músico y poeta, características que describen la personalidad del ex jugador.

Los primeros años como profesional transucrrieron en calma y su crecimiento fue exponiencial en el campo con múltiples galardones individuales; sin embargo, el 31 de enero de 2000  Ray Lewis fue alcanzado por la polémica al ser señalado como autor de dos asesinatos afuera de un bar en Atlanta.

El símbolo emplumado se vió envuelto en versiones escandalosas. Algunas  indicaban que la limosina que rentó aquella noche después de presenciar el Super Bowl XXXIV estaba manchada de sangre y que un cuchillo y el traje que portó esa noche nunca aparecieron, por lo que le acusaron de obstruir las investigaciones policiales.

Jacinth Baker y Richard Lollor fueron las dos víctimas de homicidio. Lewis debió soportar 11 días en prisión, estar un año bajo investigación, la desaprovación del medio deportivo y 250 mil dólares de multa por parte de la NFL.

 El panorama se ensombreció para quien empezaba a ser una figura a seguir como estrella de Cuervos de Baltimore.

Una década después del suceso, y a pesar de que las investigaciones no comprobaron la culpabilidad de Lewis, el hecho empañaba la imagen que él mismo se encargó de revirar con labores altruistas como la creación de la fundación Ray Lewis 52 y el Ray Lewis Day, la cual  buscan interactuar con los aficionados.

En la cancha,  y con la sombra de las acusaciones de un años antes, Ray Lewis volvió a demostrar su talento en los emparrillados y fue parte del primer título de Cuervos, además de convertirse en el segundo apoyador en la historia nombrado como el Más Valioso del Super Bowl, guiando a Baltimore a la victoria por 35-7 sobre Gigantes de Nueva York en la edición XXXV del juego por el título de la NFL .

Con el paso de los años, Ray Lewis también fue acusado de uso de sustancias prohibidas (la última ocasión en enero de este año, por usar insulina en un spray de venado), criticado por tener seis hijos (Ray III, Diaymon, Rashoan, Rayshal, Railin y Kaitlin) con cuatro mujeres diferentes, y múltiples ocasiones hizo frente a los señalamientos que distraían la atención de los logros que año con año obtuvo con su excelso dominio defensivo en el campo y la sublime personalidad fuera del mismo.

“Es tiempo de crear un nuevo legado para mí, hablé con mis compañeros de equipo sobre el tema, todo tiene un comienzo y un final, para mí, hoy, se lo dije a mi equipo, éste será mi último viaje”, declaró Lewis previo al arranque de la postemporada de esta campaña, cuando anunció su retiro de los emparrillados.

El legado de Lewis no sólo fue dentro del campo: en 2012 sirvió de inspiración para que el equipo de basquetbol de Stanford y el equipo de lacrosse de Loyola se convirtieran en campeones por efecto de los discursos de Ray antes de sus partidos; además,  provocó el llanto de cientos por el discurso que pronunció en el funeral de Art Modell, ex dueño del Cuervos.

“Él siempre habló del compromiso, de legados, del sacrificio, mi padre (Art) me besó la frente y me enseñó que Dios no se equivoca y te pone en ciertas circunstancias porque sabe lo que eres capaz de hacer, me enseñó cómo dejar un legado”, aseveró Lewis.

En playoffs de la temporada recién terminada, Cuervos no necesitó mayor detonante que saber que su líder moral se despediría al término de la temporada y como en un cuento de hadas, todos los elementos se conjugaron para que Ray Lewis se despidiera con el Trofeo Lombardi en sus manos.

“Cualquier cosa que hagas, asegúrate de que tu legado se mantenga cada segundo de tu vida, serás recordado, cómo serás recordado, ¿por qué no peleas por tener los mejores logros en la historia?”, sentenció Lewis en su afamado discurso en el videojuego, presentación que pareció ser una premonición a lo que sucedería meses después.

“Deja tú... marca”, finalizó Lewis.

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