CIUDAD DE MÉXICO, 6 de febrero.- Cuatro faenas que gustaron mucho hubo ayer en la México al celebrarse los 67 años de la plaza, en la que se jugaron tres de San Isidro, criados por Guerra Estebanez y tres de Barralva, propiedad de la familia Álvarez Bilbao, pero desgraciadamente los realizadores de esas hermosas faenas, dos el Zotoluco, una Morante de la Puebla, y la otra, y tal vez la de más calidad, de Octavio García el Payo, los tres toreros estropearon todo con las falla al matar.

Buena Suerte de San Isidro fue un toro extraordinario, merecedor del arrastre lento concedido y el Zotoluco ha bordado el toreo en una faena que tuvo momentos inconmensurables y empezó la historia de las fallas al matar.

En cambio, Cielo Claro de San Isidro fue el reverso de la medalla para la ganadería porque no tenía un pase y Morante no se lo dio entre algunas protestas.

El tercero, Tierra Buena, también de San Isidro, siguió con el contraste y no se prestaba en absoluto para triunfar así que el Payo se limitó también a sacarle algunos pases de valía, muy pocos.

Villa Nueva, de Barralva, y el Zotoluco, a pesar de que el toro era de bravura seca, corto y revoltoso, y sin humillar mucho brega para poner en suerte y con la muleta contrarrestó que no humillara a base de valor y oficio, y le cuajó la faena pero lo pinchó.

Cuchupeto II, de Barralva, fue debilón y mucho mejor por el derecho y Morante unos recortes artísticos para sujetarlo y luego belleza ya de pie, un quitazo hermoso y la mayor parte de los pases fueron un prodigio de clase y lentitud, sólo que hasta un aviso le sonaron y a pesar de ello fue llamado al tercio.

Ordaz de Barralva mirón, incierto, corto, con bravura mas sin humillar y el Payo los lances fueron regulares y a bregar, pero fue realizando una faena de menos a mucho más con exposición de lentitud y clase y puso de pie a muchos tres veces solamente que  no utilizó bien la espada.

Así lo que pudo ser una tarde triunfal se limitó a que la gente disfrutara, y mucho, lo hecho con  la capa y la muleta por los participantes en el festejo del 67 aniversario del monumental coso.

Y cómo se demostró en circunstancias algo adversas en un horario nocturno y en una fecha que este año, al menos, ya no es día de fiesta, porque la entrada fue de unos 20 mil aficionados de hueso colorado.

Para completar el asunto, ahora fueron cinco las pancartas y las mantas que portaron toreros y también charros y se les ovacionó en la vuelta al ruedo porque son una prueba fehaciente de que el arte de torear, la charrería y las peleas de gallos son tradiciones mexicanas de siglos .

El día 10 reaparecerá el rejoneador Lorenzo Hernández y, 17, el platillo fuerte será Pablo Hermoso de Mendoza.