La Juana de Arco mexicana

Francisco Garfias

24/01/2013 00:50

La Juana de Arco mexicana

El cotidiano francés Le Figaro subió ayer a su página web un video del 23 de junio de 2009 en el que Felipe Calderón aseguraba que Florence Cassez  purgaría su condena de 60 años en una prisión mexicana “por los crímenes que cometió”. Hablaba con esa seguridad que entonces le daba su posición de jefe de Estado. Cincuenta y cuatro días después de abandonar el cargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se encargó de dejar sin efecto las palabras del ex mandatario panista.

Cassez ya está libre y en París.

Subir el video no fue mala leche del diario. Tampoco una burla a Felipe. Forma parte del recuento que el conservador diario hizo del complicado caso de la francesa, acusada del secuestro de tres personas y encarcelada en 2005. El recuento se publicó bajo el título de “Affaire Cassez, una comedia judicial y política de 7 años”.

No hubo un solo diario importante de ese país que no recogiera el asunto en los principales espacios de sus respectivos portales. El tono era de celebración. El prestigiado vespertino Le Monde le dedicó incluso un elogioso artículo a la ministra Olga Sánchez Cordero, a la que califica, ni más ni menos, de defensora de los derechos humanos. ¿El título? “La opinión decisiva de una juez mexicana”.

Sánchez Cordero fue la ministra que presentó el proyecto. Proponía en principio lo que se llama un amparo para efectos. En otras palabras, reenviar el caso a un tribunal menor para una nueva sentencia. Los otros cuatro ministros de la sala votaron en contra, pero Arturo Zaldívar y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena se pronunciaron por un amparo “liso y llano”. Es decir, por la libertad absoluta de Florence.

En la Corte nos explican que Sánchez Cordero se adhirió al amparo liso y llano para no retrasar más un caso donde la violación a los derechos de la francesa quedó en evidencia. Doña Olga ya había votado en ese sentido el pasado mes de marzo. Fue la única que respaldó el proyecto que en aquel entonces presentó Arturo Zaldívar, en el que proponía la libertad de Cassez.

Sánchez Cordero es hoy la Juana de Arco mexicana, pero la villana de las víctimas.

No hay duda de que la francesa se benefició de un ambiente político más propicio. Calderón ya no está en funciones. La arrogancia de Sarkozy dejó de influir. En la SCJN tampoco está el ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, que en marzo pasado se opuso con todo a la liberación de Cassez. Las relaciones entre México y Francia ya no están en crisis. Todo lo contrario. Ahora está el presidente socialista François Hollande.

En la Suprema Corte tratan de explicar, sin mucho éxito, que no se declaró inocente a la francesa, sino que se le concedió el amparo “liso y llano” por las gravísimas violaciones que se cometieron al debido proceso: se hizo un montaje de la captura de Cassez. No hubo asistencia consular. Tampoco se le garantizó el principio de defensa adecuada.

Están conscientes, sin embargo, que es muy difícil que el argumento jurídico sea un paliativo al extendido sentimiento de que no se respetaron los derechos de las víctimas. Sánchez Cordero, en este caso, se convertirá en la villana favorita de los que se quejan de impunidad. El secuestro es un tema muy sentido por la sociedad mexicana.

Va un mensaje que nos llegó al celular enviado por un ex funcionario del gobierno anterior en el que se refiere a los supuestos rehenes de la francesa. Dice textual: “La liberación de Cassez es una bofetada para las víctimas. Cristina fue sistemáticamente violada. Su niño traumado de por vida. Ezequiel lo mismo. Ellos no contaron para la Corte”.

“Lo que hicieron los ministros es duro. Los delincuentes y sus derechos por encima de las víctimas. Pudieron reponer el proceso. Eliminar vicios. Pero no quisieron.”

En el affaire Cassez ya no hay nada que hacer. El senador del PRI, Arturo Zamora, nos recordaba ayer que la Constitución es clara: “Nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito”. De cualquier manera, culpable o no, Florence ya está a más de diez mil kilómetros de la República Mexicana.

■En el PAN hay “oídos sordos” a las voces que le piden a Gustavo Madero, jefe nacional, replantear las relaciones con el gobierno federal. No pocos legisladores azules se sienten comparsas de Peña Nieto. El tono sube. Los reproches también. “Nuestra responsabilidad es ser oposición de Peña, no hacerle oposición a Calderón”, soltó, con inusual franqueza, el senador Roberto Gil, ex coordinador de la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota.

Gil se sumó a las voces de no pocos diputados azules que en Tijuana, donde está reunido el grupo parlamentario de Acción Nacional en San Lázaro, manifestaron sus inconformidades a Madero. Sienten que se están “desdibujando” como partido de oposición.

“No estamos diciendo que no vamos a cooperar con el Pacto, que contiene parte de nuestra agenda. Pero cada fuerza política las tiene que definir públicamente, para que el ciudadano sepa qué defiende cada partido”, puntualizó el senador.

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