COMUNICACIÓN
El Santo
23/01/2013 00:30
De plano en la Asamblea Legislativa desconocen el trabajo de Alfonso Brito al frente de la Dirección de Comunicación Social. Al menos de eso se quejó el líder de la bancada panista, Federico Döring, quien, enfático, dijo que no hay transparencia y el encargado de esa área en esta Legislatura jamás se ha reunido con la Comisión de Gobierno en Pleno, además de desconocer cuál es su plan de trabajo, metas y objetivos.
“No queremos que el gasto de comunicación de la Asamblea ni el trabajo de quien encabeza esa área sea un trabajo sin pluralidad ni transparencia ni información, ni a los grupos parlamentarios ni a la opinión pública”, dijo. Exige que se lleve a cabo lo señalado en el artículo 69 del Reglamento para el Gobierno Interior de la ALDF, ya que es letra muerta y que para la integración del grupo de trabajo de cada una de las bancadas se debe proponer a dos profesionales de la comunicación para garantizar la transparencia, así como el manejo de recursos y las campañas de difusión. Hablamos con Brito y nos aseguró que a más tardar en una semana se creará un Consejo Asesor de Comunicación Social, el cual no tiene marcada una temporalidad para su funcionamiento.
Nos dijo también que en materia de transparencia será hasta finales de enero cuando la Comisión de Gobierno apruebe el presupuesto para el área de Comunicación Social y comenzará a ejercerse hasta febrero. Por cierto, estos temas habían sido abordados ya con los encargados de las áreas de Comunicación Social de las fracciones parlamentarias, según nos cuentan.
BOLA DE HUMO
El asunto de los jugosos bonos a ex consejeros del IEDF dicen que es mera bola de humo orquestada por el presidente de la Comisión de Asuntos Político Electorales de la ALDF, el perredista Héctor Hugo Hernández, y de la presidenta del órgano electoral local, Diana Talavera, a fin de esconder lo que sucede en ese instituto. Mientras todos siguen el tema del bono, Talavera ya metió a una docena de bejaranistas a la nómina del IEDF; se está apropiando de todos los recursos económicos del instituto y empieza a cortar cabezas.
Nos dicen en la ALDF que para operar el complot contra el IEDF, Talavera y El Naranja eligieron a Eduardo Santillán, a quien manejan a su antojo. Por eso, resulta sorprendente que el diputado Santillán no le exija a la consejera presidenta dar la cara y cancelar los bonos. El legislador mejor se va por la ruta larga y presenta una queja ante la contraloría del órgano electoral, donde Miguel Ángel Mesa demostró que puede tardar más de dos años en concluir una investigación. Una muestra de su deficiencia es una queja presentada hace dos años contra Talavera y que aún no resuelve.
Así, Santillán quiere darle largas al golpeteo a los ex consejeros y que nadie vea las cochinadas que se están haciendo en el IEDF. Pareciera, nos comentan sus pares, que a Santillán se le olvidó toda la corruptela de su delegación y el asunto del Bar-Bar, donde casi matan al americanista Salvador Cabañas.
