Patrimonios
Martín Moreno
18/01/2013 00:09
En aras de la transparencia, los servidores públicos tienen la obligación de presentar su declaración patrimonial ante la Secretaría de la Función Pública, aunque “es decisión de cada uno hacerla o no pública”, según el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Sin embargo, siempre será más democrático exponerla a la vista de todos y libre de cualquier suspicacia.
“El funcionario puede decir si la da a conocer o no (la declaración patrimonial), por lo que si lo hace, debe hacerlo con todas las propiedades e ingresos”, planteó la comisionada presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), Jacqueline Peschard.
Y todo aquel servidor público que en México decida voluntariamente revelar sus bienes, tendrá que sujetarse al artículo 39 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, que establece incluir el valor de la adquisición correspondiente. El apartado no está sujeto a interpretación de nadie.
En este contexto, sí está a criterio del funcionario, por ejemplo, ocultar —por cuestiones de seguridad personal—, cuál es la ubicación física de sus propiedades.
Cuando el presidente Peña Nieto y su gabinete hicieron públicos sus patrimonios el miércoles pasado —sin revelar el costo de lo adquirido—, están actuando, parcialmente, con la ley establecida. El propósito de transparentar los bienes obtenidos es, entonces, acotado.
Y no es cuestión de percepción, sino de leyes. ¿Por qué?
De acuerdo al artículo 39 de la citada ley: “En las declaraciones inicial y de conclusión del encargo, se manifestarán los bienes inmuebles, con la fecha y valor de adquisición.
En las declaraciones de modificación patrimonial se manifestarán sólo las modificaciones al patrimonio, con fecha y valor de adquisición. En todo caso se indicará el medio por el que se hizo la adquisición”.
Hasta aquí la letra de la ley.
En las declaraciones patrimoniales presentadas por el Ejecutivo y por su gabinete —al decidir mostrarlas ante la opinión pública—, eximieron revelar la fecha y el valor de sus propiedades, parcializando el espíritu del artículo 39.
Pero más allá de voluntades personales, leyes y transparencia, vale plantear los siguientes puntos no sólo para el gobierno federal, sino incluidos también los estados y los municipios:
¿De qué me sirve, como ciudadano, saber cuánto tienen quienes nos gobiernan, si se ignora cómo obtuvieron (cuánto les costó) y cuándo esos bienes?
Cuando se nos dice que los bienes adquiridos fueron “donados o heredados”, sin revelar origen, es inevitable la sospecha.
Cuando se nos oculta cuáles son las “obras de arte, joyas, esculturas, ganado vacuno y venados” en propiedad, sin precisar nombres y costos, es forzosa la suspicacia.
Cuando hay información parcializada, es ineludible la desconfianza.
Peschard se dijo “sorprendida” de que en sus declaraciones, los funcionarios omitieran reportar el valor que tienen los inmuebles y otros bienes, pues esta información regularmente se consigna para conocimiento público en esos documentos.
Mientras no se precisen montos, préstamos (en su caso), donantes o identidad del que hereda, seguirán encendidas las suspicacias.
En Rusia, el proceso de cambio fracasó por que si bien la perestroika (apertura política) se consolidaba, la glasnost (transparencia), fracasaba.
Y sin transparencia, seguiremos hundidos en la antidemocracia.
ARCHIVOS CONFIDENCIALES
LECTURA: LA VERGÜENZA. Para llorar, las cifras de la Encuesta Nacional de Lectura 2012: mientras los mexicanos leen, en promedio, 2.9 libros al año, los maestros leen… ¡2.6 libros! Cuarenta por ciento de habitantes de 12 años y más, dice nunca haber leído. Y de ello, no culpemos sólo a la señora Gordillo. Mucha responsabilidad tienen los padres de familia al no acostumbrar a sus hijos a leer.
TOLEDO EL ACELERADO. Mucho cuidado deberá tener el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, con la actuación de algunos jefes delegacionales. Resulta que el de Coyoacán, Mauricio Toledo, recién se reunió con habitantes de la colonia Atlántida, quienes le reclamaron la falta de alumbrado público y que, por ello, ha aumentado el número de robos y asaltos en la zona. “No le vamos a hacer la chamba a Mancera”, fue la respuesta del delegado quien eso sí, orondo, les aclaró que buscará ser el próximo titular del GDF. Vaya con el perredista Toledo: haciendo futurismo, pero evadiendo responsabilidades.
Twitter: @_martinmoreno
