A prueba la democracia eficiente: reforma hacendaria

Ruth Zavaleta Salgado

Después de analizar la distribución de los egresos para 2013, advertimos que más de 55% del presupuesto de egresos será para rubros sociales. A diferencia del aplicado en 2012, el gasto social recibió un aumento total de 4.6% (un billón 758 mil mdp). 17/01/2013 01:37

A prueba la democracia eficiente: reforma hacendaria

La consolidación de la democracia y el fortalecimiento del sistema de partidos nos permite ver que las tres principales fuerzas políticas del país están dispuestas a concretar las reformas estructurales pospuestas: energía, telecomunicaciones, hacienda, educación, medios de comunicación. La relación entre los líderes de los partidos políticos y de los grupos parlamentarios advierte buenos tiempos. El Pacto por México parece avanzar, aunque falta lo esencial, que los compromisos se concreten. Entre los temas que demostrarán la eficacia se encuentra la consolidación de una reforma hacendaria que configure el perfil del nuevo Estado mexicano y que, en cierta medida, inicie la transición de nuestra democracia formal a la democracia sustancial.

Después de analizar la distribución de los egresos para 2013, advertimos que más de 55% del presupuesto de egresos será para rubros sociales. A diferencia del aplicado en 2012, el gasto social recibió un aumento total de 4.6% (un billón 758 mil mdp). Incluidos en él se encuentran programas importantes para el apoyo a la gente: un mil mdp serán destinados para laptops para niños de 5º y 6º grados de educación básica; la pensión para adultos mayores tendrá un apoyo de 26 mil mdp, y el seguro de vida para jefas de familia recibirá 400 mdp.

El incremento breve al presupuesto social debe estar acompañado de un sistema más efectivo de recaudación, de ahí que la reforma hacendaria debe ser prioridad en el próximo periodo de sesiones del Congreso de la Unión, que debe incluir algunas de estas consideraciones: eliminar la evasión fiscal y los regímenes especiales de excepción y generar mayores facilidades para la recaudación; eliminar los regímenes fiscales no justificados socialmente; federalizar los impuestos; brindar estímulos fiscales para la inversión y la generación de empleo, y transparentar el gasto para darle confianza a los contribuyentes.

El tema de los impuestos es siempre controvertido, aunque resulta clave entender que todos debemos participar para el gasto público. Ahí el eje de la discusión: en tanto especialistas afirman la necesidad de que el IVA sea la base de la recaudación, partidos como el de la Revolución Democrática sugieren una regulación gradual del ISR con respecto a los ingresos y no incrementar el IVA en medicinas y alimentos. Si el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, afirmó que deben pagar más los que ganan más, ya, al inicio del año, surgieron notas donde se informaba que los senadores del Partido Revolucionario Institucional analizaban un IVA generalizado de 12 por ciento.

Un análisis sobre el estado de la economía chilena, realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2010, señalaba como recomendación que “El gobierno también podría revisar la exención del IVA, altamente regresiva, que se aplica a los servicios de salud y educación, algo de lo que principalmente se benefician las familias con mayores ingresos”. En Chile, de acuerdo con la información del Sistema de Impuestos Internos (SII), éste es el principal impuesto existente que grava la venta de bienes corporales, muebles e inmuebles, servicios que se presten o utilicen en el país con una tasa general de 19 por ciento (la única excepción a la regla son los exportadores por las ventas en el exterior). En gran medida, nuestra transición política y económica parece ir más al paralelo del país del sur que de la idea que teníamos de España.

¿Mantener la tasa cero en medicinas que tenemos beneficia a los que menos tienen? ¿El subsidio a la gasolina favorece a los 52 millones de pobres que hay en nuestro país? Me parece necesario revisar esto con miras a construir esa reforma hacendaria que de verdad construya las bases del desarrollo de los sectores marginados y empobrecidos.

Los meses que vienen y el periodo de sesiones del Congreso de la Unión serán esenciales para perfilar una reforma hacendaria que responda a una gran mayoría de personas que esperan que su vida cotidiana tenga una mejora concreta y visible con el nuevo gobierno de la República y con nuestra normalidad democrática.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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