Rezagos sociales heredados

Raúl Contreras Bustamante

16/01/2013 00:48

Rezagos sociales heredados

La transición de la alternancia partidista en la Presidencia de la República se ha procurado hacer de manera tersa. La necesidad de alcanzar acuerdos políticos que permitan aprobar reformas legislativas trascendentes ha aconsejado que la entrega y recepción del gobierno federal se haga de manera tranquila, sin voltear hacia atrás ni hacer satanización de las administraciones panistas que antecedieron.

Sin embargo, existen temas políticos y administrativos que tendrán que ser revisados a fondo, no con el afán de echar culpas y buscar responsabilidades, sino porque su misma problemática necesita atención y corregir cosas que se dejaron como herencia al gobierno que empieza, antes de que estallen.

Uno de esos grandes temas resulta ser el Seguro Popular. Creado hace diez años, este programa ha permitido la extensión de la cobertura de servicios, aumentó de manera importante el gasto público en materia de salud y con ello se propició la construcción de hospitales y clínicas por todo el país.

El proyecto inicial contemplaba la cobertura gradual por zonas geográficas y el cobro por la afiliación de la población, de acuerdo a las posibilidades de su situación financiera familiar.

Sin embargo, en el arranque del gobierno de Felipe Calderón, el programa se desarticuló. Con el compromiso inicial de que todos los niños que nacieran durante su sexenio —a los que llamó “la nueva generación”— ordenó —por ese sólo hecho— su afiliación automática al Seguro, lo que destruyó el programa de afiliación y se comenzaron a hacer las cosas de forma desordenada.

De igual manera, se decidió que toda la afiliación fuese gratuita, en lugar de que quienes contaran con posibilidades económicas, pagaran cuotas ajustadas a sus posibilidades, como se había planeado.

Existen opiniones calificadas —como la del director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río— que sostienen que en lugar de fomentar la creación de empleos formales que puedan cotizar en el Seguro Social y garantizar la permanencia del servicio médico y las pensiones, se ha ido engrosando el Seguro Popular sin tener claridad de cómo se pagará en el largo plazo.

Será difícil arribar al Sistema Universal de Seguridad Social propuesto por el presidente Peña Nieto, sin antes clarificar los avances y serias complicaciones que padece el Seguro Popular.

Su fuente de financiamiento es de manera casi total proveniente del presupuesto federal, puesto que la participación financiera de las entidades federativas y de los afiliados es muy residual; existe una gran dispersión y mal gasto de sus recursos; y mucha simulación en los alcances de su afiliación.

La secretaria de Salud, Mercedes Juan, ya ha denunciado el desvío millonario de recursos en Tabasco; y además le heredaron la problemática de regularizar la situación de 80 mil trabajadores contratados para dar servicios en toda la República, que carecen de seguridad social y estabilidad en el empleo.

La cantidad de recursos fiscales que se destinan a la prestación de servicios de salud son considerables. Ello ha motivado que en las entidades financieras se reciban las ministraciones y no se destinen integralmente a la prestación de los objetivos para los cuales fueron autorizados.

Estos rezagos heredados tendrán que corregirse. La salud de los mexicanos no puede seguir siendo materia de anuncios y acciones demagógicas.

                *Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

                contrerasdf@gmail.com

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