Frontón México, un rescate que está pendiente

El edificio cumplirá 16 años cerrado por una huelga, y los trabajos de recuperación de la Plaza de la República no tocaron sus muros

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15/07/2012 12:15 Kenya Ramírez

CIUDAD DE MÉXICO, 15  de julio.- Es uno de los edificios estilo Art Déco más representativos del DF y cumplirá 16 años en el abandono debido a una huelga, la cual, dicen ex trabajadores, podría culminar en septiembre próximo.

En 2009, el Gobierno capitalino informó que entre los 20 proyectos de recuperación estaba el Frontón México.

Aunque es un espacio privado, la actual administración capitalina iba a promover su reapertura, como un detonador para la colonia Tabacalera y la Plaza de la República.

El ex secretario de Turismo de la ciudad, Alejandro Rojas, comentó que el Palacio de la Pelota sería transformado con el fin de mejorar la imagen urbana de la zona, seguiría funcionando como frontón, además de rehabilitar los restaurantes y terrazas que tenía en sus años de esplendor.

En ese entonces mencionó que el proyecto sería parte de los cuatro ejes de trabajo: la remodelación de la plaza incluyendo el Monumento a la Revolución, la Alameda Central, Reforma y Garibaldi.

Felipe Leal, secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), dijo hace dos años que existía un proyecto de rehabilitación y que el Gobierno de la ciudad tuvo un acercamiento con Antonio Cosío, dueño del inmueble.

“Hemos estado en pláticas con los propietarios y ellos ya tienen un proyecto, les falta resolver un problema laboral en estos días, ya están en negociación, consideran que en el último piso haya un hotel y restaurantes”, dijo Leal.

Hace unos días, cuestionado sobre el tema, el funcionario respondió que aún es incierta la reapertura, y aunque hay posibilidades de que el conflicto laboral se resuelva este año, la remodelación difícilmente se llevará a cabo en lo que resta de la actual administración.

El edificio de más de tres mil metros cuadrados fue construido en 1929, y está catalogado como uno de los más bellos de esa época debido a su estilo arquitectónico.

Ahora está en la lista de los inmuebles más dañados de la zona Centro y representa el deterioro en el que cayó la colonia Tabacalera, a la que buscan darle un segundo aire.

“Hay muchos edificios que se pueden restaurar, entre ellos el Frontón, y el espacio es perfecto para detonar el desarrollo económico, hablaban de poner terrazas, un transporte especial que comunique al Monumento con Bellas Artes y el Zócalo, independiente al Metrobús. La apertura del Frontón México puede ser clave”, mencionó Eleazar Robles, urbanista.

Así como el edificio, sus alrededores también lucen deteriorados con banquetas llenas de  basura, mal olor, presencia de indigentes y drogadictos en la parte trasera.

Las puertas y ventanales del Frontón México están bloqueados para evitar que alguien entre, el domo corre el peligro de colapso por las lluvias, y parte de la fachada principal está tapiada por la construcción del estacionamiento subterráneo que realizan abajo del Monumento a la Revolución.

Ex trabajadores que custodian el edificio comentaron que hace un tiempo llegaron empresarios españoles y franceses interesados en rentar el lugar, y les explicaron que hay una huelga de por medio que impide arrendarlo, en tanto no se resuelva.

“Adentro están dañados los muros falsos, con tabla roca se reponen. Habrá que lavar los pisos, el domo está roto y cuando llueve salen ríos de agua por las puertas, la zona de juegos está dañada, sobre todo el adoquín”, apuntó uno de los ex empleados en huelga.

Para la inauguración de los trabajos de remodelación de la Plaza de la República, con motivo de los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana, el Gobierno capitalino acordó con Isaías González Cuevas, secretario del Comité Ejecutivo Nacional de la CROC; y con Lorenzo Sánchez, secretario de Conflictos, pintar la fachada del Frontón para que no desentonara.

El centro deportivo de 150 metros de altura fue “maquillado” por la parte frontal, con un color amarillo, pero al interior poco queda del recinto con mármol que fue visitado por toreros, intelectuales, políticos, deportistas, artistas y hombres de abolengo que llegaban rigurosamente con saco, corbata y en autos de lujo.

La parte posterior sigue sin remozar, perdió su gran letrero metálico de una de las esquinas y las pequeñas escalinatas de los tres accesos se hundieron.

Sólo le queda la mampostería en madera, las líneas verticales en sus muros, las delgadas marquesinas en esquinas y la simbología deportiva que incluye el Jai Alai.

“Le pedimos apoyo a Marcelo Ebrard (jefe de Gobierno del DF) cuando entregó el Metrobús. Le dije: ‘ayúdenos a abrir el Frontón México, tenemos más de 15 años y medio y no hay solución en puerta’. Voltea y nos dice: ‘es que Cosío es muy necio’.

“Luego me mandaron un oficio en el que dice que el DF no tiene facultades para resolver el conflicto”, comentó Emilio Rincón, ex empleado del lugar.

Historia

El Frontón México fue escenario de torneos de pelota vasca, jai alai y hasta campeonatos de box:

- Está ubicado en la Plaza de la República, colonia Tabacalera.

- Fue construido por Teodoro Kinhard en 1929.

- El último periodo que operó como frontón y centro de apuestas fue de 1990 a 1996.

- El empresario español Moisés Cosío fue su primer dueño en 1944, quien también adquirió la Plaza de Toros México y el estadio Azul.

- El lugar lo heredó su hijo, Moisés, y posteriormente lo dejó a Antonio Cosío, actual dueño, y quien lo arrendó en 1989 al concesionario Miguel del Río, quien acordó una huelga con los trabajadores y pelotaris para evitar la quiebra, ante una deuda de tres millones de dólares por rentas y servicios no pagados y más diez meses de sueldos a los empleados.

- El 2 de octubre de 1996, con el aval de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, los empleados colocaron las banderas de la huelga colocadas en la fachada del Frontón México.

Cuida el Palacio de la Pelota

A diario, y desde hace casi 16 años, Emilio Rincón realiza una guardia de 12 horas y media afuera de uno de los edificios estilo Art Déco más representativos del Distrito Federal.

De los 79 trabajadores que laboraron en el Frontón México, ubicado en Plaza de la República, colonia Tabacalera, sólo cuatro se mantienen en pie de lucha y vigilan el inmueble para protegerlo, en lo posible, de actos de vandalismo.

Pacientemente espera a que un día le avisen que terminó la huelga que mantiene cerrado el inmueble sede de apuestas millonarias para campeonatos mundiales de pelota vasca, jai alai, artes marciales, boxeo como el “Cinturón de Oro”.

Rincón siempre es puntual, llega a las 7:00 y se va 19:30 horas, cuando lo releva otro compañero para cubrir el turno de la noche y madrugada.

“Hago guardia todos los días desde hace más de 15 años. Es algo triste, éramos 79 y sólo estamos cuatro cubriendo la guardia, los demás se fueron a otro lado, algunos ya fallecieron. Nosotros vamos por la liquidación, ya no queremos que nos den trabajo, pasan los años y la verdad ni he calculado cuánto me podrían dar.

“Es cansado, pero la ilusión de que esto se resuelva y nos den nuestro dinero me mantiene en pie. Los fines de semana cuido carros a la vuelta, pero con la remodelación nos quitaron y ya no pudimos trabajar”, contó.

Rincón trabajó en el área de seguridad durante los seis años, de 1990 a 1996, que estuvo en funcionamiento el Frontón México.

Estuvo en la zona de gradas, por lo que conoció y ubicaba a la perfección a los asiduos visitantes y grandes apostadores, la mayoría proveniente del Hipódromo de las Américas.

“Aquí lo que dejaba era el derecho de apuesta. Como había funciones de box profesional los sábados era una discusión entre todos. Traían gente para apoyar a su campeón y era un griterío: ‘se están robando la pelea’, les decíamos que tenían que guardar compostura, y por eso nos llevábamos una rechifla de aquellas”, platicó.

Julio Alemán, Silvia Pinal e Ignacio López Tarso fueron algunas personalidades del medio artístico que visitaron con frecuencia el Frontón y que recuerda Rincón.

Un requisito para entrar al recinto era que los hombres vistieran saco y corbata, de no llevarlos podían alquilarlos en un puesto que se instalaba junto al edificio.

Las mujeres lucían sus mejores prendas y en pleno apogeo, los pelotaris eran estrellas que llegaban en lujosos automóviles.

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