CIUDAD DE MÉXICO, 15 de julio.- Tradicionalmente la lucha libre se ha ofrecido a lo largo y ancho de nuestra República Mexicana; En esta ocasión toca a la heroica Puebla ser testigo de un combate entre dos guerreros que con el tiempo serían cartas fuertes de la baraja de nuestro deporte favorito.

Domingo 22 de julio de 1973: “Villano III” desenmascara a “Fantasma del Himalaya”, es Ray Acosta. Por un lado Villano III, integrante de la dinastía imperial fundada por el Sr. Ray Mendoza, que dejaría como herencia al mundo de las llaves CINCO VILLANOS, todos deportistas recios, forjados en el gimnasio día a día, Ray Mendoza les había advertido que si querían dedicarse a luchadores profesionales tendrían que ofrendar su vida en el cuadrilátero si era necesario, con tal de dejar complacida a la fanaticada.

En la esquina opuesta Ray Acosta Veloz, con parentesco cercano a Ciclón Veloz Sr. (Fausto Nicolás Veloz Gallardo), quién entre sus hazañas cuenta haber recibido en su debut profesional al gran enmascarado de plata “El Santo”, el ya lejano domingo 26 de julio de 1942 en la antigua “Arena México”, combate que ganó Don Fausto por descalificación, sus lazos sanguíneos lo unen también a Ciclón Veloz Jr.

Como casi todas las futuras estrellas, Ray Acosta había probado antes con el personaje de “El Estudiante”, fogueándose en arenas de la periferia, contaba entonces con 75 kgs. De peso y su especialidad era la lucha aérea,  aunque también dominaba el estilo a ras de lona.
Villano III también había encarnado otro personajes como: “Búfalo Salvaje” y “Ray Rosas, hasta llegar por consejo de sus hermanos al que portaba en ese momento.

El combate fue de una entrega total, ambos contendientes brindaron lo mejor de su repertorio, eran dos jóvenes con sed de triunfo, sabían que de ese resultado dependía en gran parte su futuro deportivo, no querían quedarse en el camino, la victoria parecía decidirse hacia uno de ellos, pero rápido el otro inclinaba la balanza a su favor, hasta que en determinado momento, el tercero de la dinastía aprovechó un segundo clave para adjudicarse el triunfo.

El respetable se puso de pie, brindó una cerrada ovación para los dos elementos, habían quedado satisfechos con el espectáculo y profesionalismo ofrecido por los participantes en el emocionante duelo; Segundos después el perdedor se despojó de la tapa y reveló su verdadera identidad: Raymundo Cuesta Veloz, así siguió luchando por algunos años, hasta que se enmascaró como “Kung Fu”, alcanzando la consagración total, llegando a ser Campeón Nacional y Mundial Welter y Medio.

Por su parte Villano III se convirtió en carta fuerte del grupo independiente y luchó en varias partes del mundo, logrando también su consolidación; Kung Fu murió años después, pero había heredado el personaje a su hijo el cuál porta con dignidad hasta la fecha. Mientras tanto Villano III sigue activo, demostrando que con preparación y dedicación en el gimnasio se puede permanecer  vigente en el gusto del público por tiempo indefinido.

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