“Por miedo obedecía a narcos; me dijeron que iba a ser edecán”

El presidente escuchó a una víctima de trata y que aseveró sigue la explotación de mujeres en Callejón de Manzanares

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13/07/2011 17:19 Notimex
“Por miedo obedecía a narcos; me dijeron que iba a ser edecán”

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de julio.- El presidente Felipe Calderón escuchó con atención el testimonio anónimo de una mujer víctima de trata de personas que narró su experiencia y confirmó que en el Callejón de Manzanares, en la ciudad de México, se prostituye a mujeres y niñas.

Durante el acto de promulgación de la Reforma en materia de Trata de Personas, se transmitió en una pantalla gigante el testimonio de la mujer, de la que sólo apareció su sombra, narró la forma en que sus sueños fueron robados al ser víctima de ese delito.

'En este momento dos sobrevivientes, casi mis hermanas, no pudieron venir a acompañarnos porque están enfrentando un juicio de extinción de dominio de los inmuebles ubicados en el Callejón de Manzanares, aquí en la ciudad de México, donde se explota y se sigue prostituyendo a mujeres y niñas y a menores de edad', expresó.

'Por esa razón es muy importante que todos unidos seamos esa voz que clama justicia, y que la sociedad y el pueblo entero mexicano sepa que nunca más en este país se volverá a permitir y se cometa tal agravio tan indignante, que es a los más vulnerables', externó.

La mujer, que se encontraba en un lugar contiguo al salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, relató que era una chica preparatoriana que fue contactada por un hombre de Monterrey de unos 30 años, que la invitó a trabajar como edecán.

Indicó que le ofreció un mundo 'de súper fantasía', es decir que 'se la pintó bien bonita', pues no importaba su falta de experiencia porque sería capacitada y tendría beneficios como viáticos, vivienda, transporte de su casa al trabajo y viceversa, las tres comidas y 700 pesos al día.

Sin embargo contó que 'no fue así', pues ya no veía el Sol de la mañana y su vida se volvió nocturna; 'de ir a la preparatoria, tenía que ir a trabajar a un Men’s Club'.

'Me habían robado mi libertad, me habían robado mis sueños, me engañaron que iba a trabajar como edecán. No tenía comunicación con mis familiares. Me sentía secuestrada y cada día me sentía muerta, sutilmente rodeada de personas que estaban acostumbradas a vivir en este mundo tan vil, tan inhumano', narró.

Ella fue obligada a drogarse, a prostituirse y no tenía amistades honestas, pues solamente les importaba el dinero, además de que 'fui sometida a obedecer por muchos años y a guardar silencio.

Por miedo obedecí a narcotraficantes, tratantes y fui sobajada hasta ser una cosa, no una persona'.

Hizo notar que hace unos meses vio en la Internet que la organización criminal que la secuestró estaba captando niñas por las redes de Facebook, 'enganchándolas y prometiéndoles el mismo discurso que a mí me prometieron, ofreciéndoles trabajo y un gran sueldo, abusando de la necesidad que uno tiene, cayendo en trampas'.

Aseguró que miles de niñas son sumergidas en el mundo de la prostitución 'disfrazado de lujo', mientras que ellos, los criminales, se siguen enriqueciendo.

Agradeció a Dios y a la Fundación que la reintegró a la sociedad y a la vida; comentó que ahora tiene infinidad de actividades que la hacen sentir completa, pues ha podido viajar a Europa y ha conocido tantas cosas hermosas 'que todo esto parece un sueño, un cuento hecho realidad'.

Mencionó que con su testimonio quiere que se conozca su vida 'para que no sigan cayendo más chicas en estas redes tan horribles y tan inhumanas, que es la trata de personas'.

 

egc

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